Archivo de la etiqueta: Alternativa naranja

Albert el Incontestado

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Rivera delante, Ana Rosa detrás.

Me pregunto por qué Albert Rivera es el único de los cuatro líderes que no tiene contestación interna. No será porque el centro carezca de tradición cainita desde la conjura contra Suárez. Tampoco porque Rivera no haya desafiado la resistencia de su tripulación con un pilotaje casi temerario, maniobrando de izquierda a derecha a gran velocidad por la autopista atascada del bipartidismo, lo cual suele dejar en la cuneta a algún perplejo de lengua larga o a despechados con cuentas pendientes. Quia: si algo se censura en C’s es su presidencialismo, pero nadie ha podido encontrar en la sigla naranja las disputas de liderazgo que estos días marcan las informaciones sobre PP, PSOE y Podemos, en un rango de gresca que va de lo cenacular a lo verdulero.

Miremos a don Mariano: alto, incombustible y pétreo como un hórreo, que acaba de sofocar -«Me siento con fuerzas, con ganas, con ilusión y con determinación»- cualquier urgencia en sus disciplinados renovadores de boca de piñón. Sin embargo, el dedazo retráctil del affaire Soria y la pringosa terquedad de Barberá nos enseñó una reacción más transparente que de costumbre en la derecha española, a cargo de los vicesecretarios menos comprometidos generacionalmente con el marianismo. Y Feijóo posa a solas en los carteles, muy consciente de los beneficios electorales de su soledad cuando la alternativa es la mala compañía.

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Me tocó pinchar esta mañana en Herrera en COPE y elegí estas cuatro canciones

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23 septiembre, 2016 · 11:14

Mucha investidura, poca diversión

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Plomo a discreción.

Una expectación digna de mejor causa ponía el patio del Congreso como la acera del Primark a primera hora de la tarde. No cabía un periodista, un senador, un pokemon más. Ni que fueran a investir a alguien. Todos los periodistas anticipamos, salvo conjura romana, el desenlace de esta semana parlamentaria que cursará con gatillazo en dos actos: primera y segunda votación, primer y segundo no del PSOE. Y los que hagan falta, se diría viendo sonreír a don Pedro camino a su escaño, seguido de la también sonriente doña Meritxell. Es la felicidad un poco macabra que nos escala por el estómago cuando nos vengamos.

Y sin embargo allí estábamos todos, pendientes de las palabras del candidato, que colmaron 36 páginas de texto y hora y media de paciencia. Si dura otra hora más, se rumoreaba en los pasillos al finalizar la sesión, gana el sí hasta de Podemos en pura súplica de clemencia. Mariano Rajoy sabe hacerlo mejor, pero no le dio la gana de emplearse a fondo en una intentona condenada de antemano. Su discurso fue deliberadamente plúmbeo, al modo en que aquellos miércoles de mayoría absoluta anestesiaba toda oposición salmodiando datos estadísticos de buena mañana.

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30 agosto, 2016 · 19:49

Becerrada en San Jerónimo

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El pacto está hecho, carguen las carabinas.

El Tratado de los Toros de Guisando sirvió hace cinco siglos y medio para investir a Isabel la Católica frente a su adversaria Juana la Beltraneja, candidatas ambas al trono de Castilla; pero el pacto suscrito ayer entre don Mariano y don Albert en la Carrera de San Jerónimo no servirá para investir a nadie, por lo que proponemos que se le conozca a lo sumo como Jura de los Bueyes en Funciones. Pero con estos bueyes hay que arar, y si no llegan a toros, quizá sea por culpa de algún cabestro.

Contra el PP se vuelven las palabras como bumeranes en este bucle de bloqueo clueco, si disculpan la aliteración, y aquí es cuando de bueyes descendemos a marmotas. Acusó Rafael Hernando a Patxi López de someter la Presidencia de las Cortes al capricho partidista por emplazar el discurso en la soledad de la media tarde, y he aquí que Ana Pastor copia la mediática jugada; tildó Rajoy el Pacto del Abrazo entre Sánchez y Rivera de rigodón solemne con pretensiones de Caspe o de Guisando, y he aquí que se le acaba de poner cara de granítico becerro. O mejor, de cordero llevado al matadero del hemiciclo. «Como oveja muda ante los trasquiladores», añade el versículo bíblico, pero este no es el caso, pues Rajoy aún cuenta con el turno de palabra, y en esa Cámara suele saber aprovecharlo mejor que en cualquier plató.

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29 agosto, 2016 · 11:26

Los mil y uno noes de Pedro Sherezade

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Sherezade playero.

En la mochila de los nuevos partidos, a falta de corrupción, no hay todavía más que buenas intenciones. Sólo un partido tan bienintencionado como Ciudadanos puede pedirle a Rajoy que conteste o no a lo que sea, en especial al plan de regeneración del propio PP. El galleguismo de don Mariano eleva a tales cimas el lema celiano –El que resiste, gana– que la opinión pública ya renuncia a seguirle. Entretanto, España boquea en la orilla más lerda de Europa desde la II Guerra Mundial, por citar al propio plusmarquista de la dilación.

Y sin embargo, no fue Rivera sino Villegas, con su calmante grisura, el que salió a «sorprenderse» de que Rajoy despreciara su compromiso de tratar siquiera las seis condiciones naranjas en el cónclave genovés. Quien más quien menos esperaba que Villegas se indignara, que anunciara un levantamiento de la mesa de negociación, gesto que luce mucho en las tertulias rosas, pero no lo hizo por la sencilla razón de que Rajoy y Rivera habían hablado antes -hablan más de lo que Twitter piensa-, ambos habían pactado verse hoy y ambos sabían lo que el otro debía contar a su parroquia, a la vista de lo que el numantino Sánchez acababa de decirle a la suya. Que está formada por su mujer, por Luena y por dos o tres más, amén de un camarero de Mojácar.

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18 agosto, 2016 · 15:22

Las bisagras son para el bloqueo

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Pero se mueve.

Después de unas semanas de estrechez y chirridos, Albert Rivera, que no es un político nacido para la contemplación, abrió ayer la pesada puerta de la investidura con la limpieza que se les presupone a las buenas bisagras. A las cinco en punto de la tarde, a la hora lorquiana en que combatían la paloma y el leopardo, cebó el centrista el foco como manda la ocasión de entonar la palinodia, sólo que esta vez no hubo más traición que la que pedía Keynes cuando cambian las circunstancias. El 26-J cambiaron hasta 137. Tan cierto es que el líder de C’s vetó a don Mariano como que ahora lo tolera a cambio de que se desmarianice en dosis razonables, por emplear la fraseología del afectado.

El finado Bueno llamó a Rivera «ajedrecista» y este jaque naranja que sólo deja al rey propuesto por el Rey la salida por el desfiladero de las seis ya famosas condiciones atestigua tal condición. Rivera no sólo toma la iniciativa sino que lo hace sin faltar a la naturaleza de su partido, tan ininteligible para el español goyesco como claro en su pragmática vocación. Ciudadanos es una bisagra, una útil pieza de bricolaje y no una bandera de dudosa hidalguía, y las bisagras se hicieron para el bloqueo como las bicicletas para el verano. No es tan difícil de entender, aunque segundos después de su comparecencia rezongaban en las redes los mismos que rabiaban contra la suficiencia vestal de Riverita, o le atizaban con la lógica cuñada de la hemeroteca, o le acusaban de criptosociata o bien de esconder en la cartera una estampita de José Antonio.

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12 agosto, 2016 · 20:35

Lobo y Pablo

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El arte de lo posible.

El día exacto del pasado enero en que estrenaba despacho, un diputado de Ciudadanos encendió su ordenador, abrió el correo y leyó el mail que le remitía un padre angustiado de Ceuta. A su hijo Pablo de cinco años, diagnosticado de autismo, la ley no le permitía repetir el último curso de infantil en su escuela antes de pasar a primaria, sino que lo obligaba a ingresar en un centro de educación especial. Lo mismo aducían los profesores: no se hace la norma para el caso particular, y pocas particularidades hay tan clamorosas como un niño con capacidad de seguir aprendiendo en una clase digamos regular pero no la suficiente como para cambiar de ciclo con los demás chicos de su edad. El padre de Pablo no se engañaba respecto de las facultades de su hijo: sabe que acabará formándose entre chavales con Asperger; pero ganar un año se le antojaba determinante para su desarrollo cognitivo; tan determinante como someterlo al régimen general y truncarlo definitivamente. Libraba una batalla legítima contra el tiempo y contra la ley, que no son los adversarios más fáciles del mundo, y desesperó lo bastante como para ignorar los celtíberos cacareos de la ideología y exponer su caso a representantes de todos los partidos. Fue el diputado de C’s el que reaccionó. Estrenó función al tiempo que despacho.

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5 agosto, 2016 · 13:53

La guardería ha cerrado

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«Yo sigo».

Ni se les ocurra volver a jodernos, caballeros. Señores Rivera y Sánchez: ya están ustedes haciendo presidente a Mariano Rajoy, según lo ha decidido el santo pueblo, con todas las razonables condiciones que ello exija y para las que justamente han sido ustedes dos votados por otros ocho millones de españoles. Pacto de investidura, gobierno de concentración o acuerdos parlamentarios: elijan la fórmula que más les convenga, pero la queremos sellada antes de agosto. Que el Gobierno eche a andar y la oposición a construir. Hasta las mejores guarderías cierran en verano.

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29 junio, 2016 · 17:16

Y don Mariano llegó al fútbol

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«Ya me habéis jodido el Italia-Bélgica».

Aunque del debate dependía el reposo eterno de los huesos de Pericles, apetecía pasarse al Italia-Bélgica por aquello que exclamó Aleixandre una mañana nevada: «¡Qué gran día para escribir un poema al verano!». Porque la poesía, como la política española, es una invitación a la melancolía.

El debate presentaba una novedad clamorosa: se llama Mariano Rajoy, un político no demasiado joven pero con un prometedor recorrido en televisión. Apareció en plató con las manos detrás de la espalda y oteó el horizonte, buscando niños. Cuando descubrió que en su lugar había tres periodistas, solicitó a los presentes que hiciesen el favor de respetar la lista más votada, de modo que llegáramos todos a tiempo de ver la repetición de los goles. Llevaba corbata, claro, al igual que Sánchez y a diferencia de Iglesias y Rivera, que reivindicaban una de las esencias más consistentes de la nueva política: el sincorbatismo.

Enseguida se metieron en la harina del empleo, y Rajoy trazó la autocomplaciente parábola que va de la herencia zapateril a la recuperación marianista. Fue una intervención más sólida de lo que quizá sus adversarios esperaban, y se desató entonces el previsto tres contra uno; previsto en primer lugar por Rajoy, a quien el Congreso le tiene bastante habituado a la acometida plural. Por momentos recordó al orador irónico de la tribuna en la réplica: fue eficaz desmontando el catastrofismo y hasta se revolvió cuando le echaron encima la corrupción. Se crearon ejes de animadversión reveladores: el de Rivera contra Iglesias, el de Iglesias contra Rajoy -a Sánchez solo le dirigía murmullos bíblicos-, el de Sánchez contra la pinza.

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14 junio, 2016 · 11:40