El cielo de CR puede esperar

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El Renacido.

Por descabellado que parezca, hay razones para defender la renovación del máximo goleador de la historia del Real Madrid. El señor de los 371 goles en 360 partidos saldrá del club con 36 años. Una edad provecta para un futbolista, aunque no para un atleta biónico. Se recela del renovado porque está faltando a su estadística de gol y pico por partido. La aprensión viene motivada por el propio Cristiano Ronaldo, que lleva siete años malcriando a la afición y abaratando el mérito del gol a fuerza de derrocharlo.

La decadencia de Cristiano es debatible, sobre todo antes de cada hat-trick. Pero que haya perdido desborde no debería anticiparle la jubilación. Hoy Messi juega andando porque sabe muy bien cuándo tiene que acelerar y concentra en ese instante todos sus recursos. Lo que preocupa a los madridistas es si Cristiano aprenderá a compensar su pérdida de velocidad y regate con una mayor inteligencia posicional: ser igual de letal por experiencia y no por poderío. Yo creo que ya lleva tiempo alternando voracidad rematadora con juego interior, como si dentro del cártel del gol que forma la BBC se estuviera produciendo un trasvase de papeles: Cristiano delega la potencia en Bale pero toma la asociación de Benzema. Falta saber qué rol le queda a Karim, con Morata apretando fuerte, pero ese es otro debate.

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La mejor reseña, porque Alberto Gordo conoce mi pasado y mi presente, sobre El hígado de Prometeo es esta de El Cultural

14955926_610145169172539_7972725584819944398_nUna entrevista gratísima, más bien una charla, la que tuve con Elia Rodríguez en Es Radio, a partir del minuto 50

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8 noviembre, 2016 · 10:28

Trump no es Trump

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Él te salvará.

Se nos presentan estos comicios estadounidenses como la elección del asno de Buridán, que murió de inanición por no decidirse entre dos montones de heno idénticos. A tenor de sus respectivos detractores, Trump y Hillary personifican dos montones de estiércol equivalentes. El burro de la fábula escolástica expresa la parálisis a que aboca el racionalismo extremo, y siendo además el símbolo de los demócratas ilustra bien el escrúpulo del votante de Obama que no se decide a votar a una investigada por el FBI.

El trumpista es otra cosa. Su opción no es racional sino identitaria. No delega en un representante sino que se identifica con un superhéroe, capaz por fin de poner coto a esa hipócrita progresía cuyo triunfo tanto le humilla. Es un tipo oscurecido por el signo de los tiempos que ha decidido que Trump encarna lo que él necesita: el resurgir de un nacionalismo orgulloso y proteccionista como reacción a la intemperie global. Pero el trumpismo es, sobre todo, el pretexto autorizado para una ira abstracta. Trump es el hombre de la rienda suelta: el que concede la gran revancha a los derrotados por la corrección política, el aliviadero blanco del resentimiento o la nostalgia. Más que admirarle, Trump le sirve al trumpista para odiar a gusto al progre.

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7 noviembre, 2016 · 11:43

La mano invisible de Zidane

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El librillo de Zidane.

Lleva mucha razón Orfeo Suárez cuando advierte que Zidane no persigue un equipo de autor. Zidane es un entrenador sin sello propio, lo cual es un ejemplo de modestia desconcertante en un tiempo en que la filosofía se abarata hasta confundirse con la frase de galleta china. Hoy basta cierta afición a emborronar pizarras y un deje de logorrea porteña para engrosar el panteón del idealismo trascendental, entre Kant y Fichte. El sonriente Zidane no tiene filosofía, y lo reconoce. Pero tiene otra cosa, que también señalaba Orfeo: la coartada de una timidez que distiende tanto un vestuario superpoblado de dioses como una sala de prensa erizada de demonios. Con esa virtud y la plantilla del Real Madrid se puede ganar no una, sino varias copas de Europa.

El contrapunto es una de las reglas más eficaces del arte. A un club convulso por naturaleza y por historia le conviene un entrenador hipotenso, lo que no significa manejable. La autoridad de Zidane ya se ha probado en los casos de Cristiano, James o Isco, y mantiene con Florentino (mayúscula) un equilibrio florentino (minúscula) entre comunicación y autonomía que solo al francés se le permite. Cuando se equivoca no sólo lo reconoce en el micrófono sino a menudo en el descanso. Entonces saca a Lucas Vázquez.

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En el tiroteo semanal de La Linterna de COPE el bueno es Méndez de Vigo, los feos son Margallo y Fernández Díaz y el malo es Ramón Espinar

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6 noviembre, 2016 · 17:24

Los niños de Esparta trabajan

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Camino del cole espartano.

Hemos entretenido la espera malaya de la dedocracia marianista con una bonita controversia sobre los deberes escolares. ¿Están imponiendo a nuestros niños demasiada tarea para casa? ¿Les estamos robando la infancia? ¿Cabe esperar que la vacuna del sida se aprenda jugando? Son cuestiones candentes en un país con índices rasantes de excelencia estudiantil que sin embargo no se pregunta cómo reconciliar a los cachorros de español con el conocimiento, sino cómo alejarlos aún con mayor dulzura de él.

Yo no tengo hijos, ni al paso que voy los tendré en la vida, pero semejante singularidad no empaña el recuerdo de los muchos años que pasé disciplinándome sobre un pupitre liliputiense. Todavía me parte un escalofrío cuando vuelvo a casa de mis padres y contemplo la silla y mesa donde quemé mis tiernas cejas rubias sobre librotes menos ilustrados que los de ahora. Todo lo bueno que me ha pasado se lo debo a aquellas tardes de condena, de seis a nueve, de lunes a viernes, más los trabajos ocasionales de domingo cumplidos bajo el único alivio del carrusel deportivo que mi hermano ponía en la radio. Aquello no distaba tanto del modelo que imperaba en Esparta, donde los bebés pasaban la selectividad la primera noche de su nacimiento: se les dejaba a la intemperie, y si a la mañana siguiente seguían respirando, obtenían plaza en la universidad de la vida. A los siete años los papás entregaban a la criatura al Estado, que los educaba -cuenta Plutarco– «procurando hacerlos espléndidos en su figura, fáciles de alimentar y no melindrosos, imperturbables ante la tiniebla, sin miedo a la soledad y nunca incómodos y fastidiosos con sus lloros». Ganaron la guerra a Atenas, claro. Como Wellington comenzó a ganar Waterloo desde los campos de criquet de Eton.

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4 noviembre, 2016 · 14:28

Montoro, el amo del calabozo

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Rajoy nombrando a Montoro, con la camiseta del Atleti.

El personaje evangélico favorito de Cristóbal Ricardo Montoro Romero (Jaén, 1950) no podía ser otro que Zaqueo, jefe de recaudadores que en Jericó se subió a un sicomoro para ver a ese Jesús del que todos hablaban. Jesús fue hacia él, se autoinvitó a cenar en su casa y Zaqueo, emocionado, juró que daría la mitad de su fortuna a los pobres más el cuádruple de lo defraudado.

Una vez más, el dedo pantocrátor de don Mariano señala a Montoro y le dice sígueme. Montoro también es bajito, pero no todos los años nos devuelve cuadruplicado lo que le rendimos en el IRPF. ¿Por qué, pese a su proverbial antipatía, lo renueva Rajoy? La principal razón es su proverbial antipatía. «Te elijo porque eres un señor de Jaén que no tiene mochila», le dijo el gallego en 2011. Cada cual meta en esa mochila el peor equipaje que la política es capaz de amontonar, verbigracia Rato. Montoro no es del G-5, no es amigo de Rajoy, pero le profesa una lealtad de hierro. Y la lealtad en esta vida es lo único que importa, y lo que distingue a los hombres de las ratas.

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3 noviembre, 2016 · 21:10

Pedro ‘on the road’

PEDRO SÁNCHEZ RENUNCIA A SU ESCAÑO PARA NO DESOBEDECER AL COMITÉ FEDERAL

Boabdil el alto.

Vuelve Sánchez a la carretera y va a necesitar el depósito de gasolina del tráiler de Mad Max. Le dará tiempo a recorrer España varias veces antes de que descubra, al mirar por el retrovisor, que nadie le sigue. Mientras reciba palmadas de ánimo militante en alguna pedanía ampurdanesa se dejará llevar por la ilusión de que está vivo. Luego todo se precipitará y al final habrá que hacerle hueco en las tertulias.

Yo entiendo a las almas izquierdistas a las que el odio a Rajoy les vuelve simpática la intrepidez de nuestro motorista fantasma. Pero acaso desconocen la catadura del personaje que ha traicionado a todos y a todo desde que el destino lo ungió con su dedo de ámbar. Siempre que llamemos destino a Susana Díaz, claro: ese mito de que Sánchez es el líder de la militancia frente al aparato se licúa al recordar que fue Susana la que ordenó votar al guapo maleable frente a Madina, que tenía una personalidad, esa cosa incómoda. Tardó poco en reconocer su error. Sánchez duró al frente del PSOE mucho más tiempo del que merecieron sus traiciones. A Susana le prometió que no se presentaría, a Gómez que lo mantendría, a Felipe que se abstendría. A España que se envolvería en la rojigualda, a los votantes que combatiría el populismo bolivariano. Y entre medias nunca encontró un rato para desarrollar un programa político de más de dos letras: n, o.

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31 octubre, 2016 · 14:17

Líderes por abstención propia

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Cuando está mal, tres goles.

La tarde estaba de abstenciones. El PSOE se abstuvo para investir a Rajoy y el Real Madrid se abstuvo de jugar bien al fútbol para ganar al Alavés: en ocasiones el camino más directo para llegar al liderato es la abstención. El fútbol, nos tememos, no regresará al Madrid hasta que no se cure Luka Modric, pero eso no significa que el líder conceda a los rivales otra salida que el llanto sobre la oportunidad desperdiciada. Llora como Sánchez lo que no supiste defender a domicilio.

No es que Kovacic, cuya frontalidad temeraria delata su origen balcánico, hiciera un mal partido: su talento aflora con cierto nerviosismo, porque jugar sin Casemiro es confiar demasiado el balón a la geometría variable. Para colmo se lesionó Pepe. El equipo se va quedando sin carácter. ¿Un guiño a la era del consenso? A cambio nos queda Isco, que venía jugando bien, aunque sigue sin distinguir entre control y avaricia.

La blandura daliniana de la zaga madridista, culminada por la salida en vendimia de Keylor, propició el gol de Deyverson. El penalti que a continuación establecería el empate fue muy discutido, como a veces en las tertulias discutimos sobre el capitalismo o la democracia representativa, como si existieran alternativas legales. Fue penal y fue gol, y aun marcaría Cristiano el segundo con fortuna. Mientras CR siga siendo ese jugador al que se reprocha marcar solo tres goles para lo que pudo hacer, el madridismo debería conservar la paz de espíritu. Todavía fallaría otro penalti, lo cual no es grave mientras Morata haya salido al campo entretanto. Morata es el vaso comunicante que recibe la pegada perdida de la BBC: lo importante es que nada se derroche. Pero Cristiano quería el triplete y lo encontró, porque quien busca encuentra y quien dimite pierde la titularidad en favor de la gestora.

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30 octubre, 2016 · 11:31

El honor del 78

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El unicornio apareció y tomé la foto.

La única ventaja del radicalismo es la transparencia. Si la exhibición bochornosa de la bajeza y de la ineptitud sirve para unir por reacción a las inteligencias sanas, entonces no daremos por malogrado este año de payasos y débiles mentales con cuyas nóminas la democracia parlamentaria prueba su inconcebible generosidad.

Todo ocurrió cuando Antonio Hernando sacó fuerzas del fondo de su postración abstencionista y pidió la palabra a Ana Pastor para defender el honor del PSOE, manchado por esa apoteosis de una calabaza llamada Rufián. Rematado luego por un tal Matute, de Bildu, que tuvo los santos cojones de presumir de ética frente a Eduardo Madina, al que sus gudaris expropiaron una pierna que por lo visto pertenecía también al Ibex. Hernando, el humillado Hernando, se alzó. Mentó la sangre de los socialistas y las gradas se abrieron, y de ellas bajó una aplauso transversal y espontáneo como una riada de dignidad largamente contenida. En pie aplaudieron juntos, sí, los diputados de PP, PSOE, C’s y PNV: el honor del 78 puesto en pie como un resorte, sin atender por una vez al qué dirán si salgo con ese en la foto, marcando la salvífica frontera entre la razón y el resentimiento, entre la madurez y la orina en el pijama, entre la democracia y la televisión. Rara vez le es dado a un español asistir al posicionamiento plural de la decencia contra la abyección. Ayer lo vi con mis ojos. Vi al unicornio plantado en mitad del Congreso.

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30 octubre, 2016 · 11:27