
No sé por qué íbamos a esperar que los olmos dieran peras y Pedro Sánchez diera empatía, autocrítica, honestidad. Ya ni siquiera da vergüenza, porque la vergüenza no deja de ser un atributo tan humano como los demás. Y el presidente de las primeras veces es también el primer androide que gobierna España.







¡Puertas del desalojo! Debe ser la eufemística manera de referirse a los labios apretados y salientes de Pedro Sánchez -nos tiene bien acostumbrados últimamente a esos morritos- como anuncio de una sauna o tugurio similar