
Como yo siempre digo, no te preguntes qué puedes hacer por tu país sino qué será de tu país cuando alguien como yo no lo gobierne. No dejo de darle vueltas ahora que acaba agosto y el mar se pone melancólico. Algunas personas, sobre todo fascistas, piensan que tengo apego al cargo; sus seudomedios no paran de repetir que soy capaz de cualquier cosa con tal de mantenerme en Moncloa. Están muy equivocados. Soy un hombre de principios, no de finales. Hay muchas cosas que no estoy dispuesto a hacer, pero todas ellas se resumen en una: no estoy dispuesto a dimitir y convocar elecciones.






