Teruel no va a existir

Lo que más me gusta de los resúmenes informativos de fin de año son los obituarios. En 2025 emprendió Robe la vereda de la puerta de atrás. O se apagó la eléctrica belleza de Cardinale. O se jodió definitivamente el Perú sin Vargas Llosa. O David Lynch descubrió lo que hay al otro lado del telón de terciopelo azul. Pero ninguna de estas muertes, con ser lamentables, marcarán una época. Hace unos días Darío Prieto dio con el hito cultural por el que será recordado 2025: ese documento de cultura (que según Benjamin lo es de barbarie al mismo tiempo) que clausura un mundo y desvía el curso de la civilización es la muerte de la fe en la veracidad de la imagen. Gracias a la eclosión popular de la IA que se registró el año pasado, ya nunca confiaremos sin más en que lo que vemos sea cierto, real, fáctico. El fotoperiodismo continuará haciendo su heroica labor, por supuesto; pero ya no podrá aspirar al inmediato poder de persuasión que ha administrado con orgullo durante siglo y medio. El cuñado y el catedrático, el analista de inteligencia militar y el taxista ahíto de tertulias reaccionan hoy igual ante cualquier imagen medianamente noticiosa que se presente a sus ojos: «Esto es IA, ¿no?».

Leer más…

1 comentario

9 enero, 2026 · 17:04

Una respuesta a “Teruel no va a existir

  1. Avatar de van cleeft, mirando de soslayo por quincuagésima vez van cleeft, mirando de soslayo por quincuagésima vez

    Es curioso el melodrama existencial que se montan con Teruel o con Soria. A Teruel fui a parar tras que un taxista de Zaragoza me lo recomendara, junto con Huesca, tras haberle dicho de mi interés por el arte ecth mudéjar, y mi impresión más potente fue la del cementerio civil, militar más bien, cuadriculado y en posición de baluarte a las afueras de la ciudad. Completamente distinta fue mi impresión del encantador cementerio de Soria, sin tapia (qué palabra) e inesperadamente en la bajada a la ciudad desde el lindo enclave de su parador, donde uno se esperaba encontrar el mensaje de Pablo de Tarso, cursum consummavi, yendo al encuentro del de Norma Jean, cursum perficio, en un espacio no mas grande que el de la era burgalesa del Bueno, el feo etc. ¡Tal calma! ¡Tal quietud!

Replica a van cleeft, mirando de soslayo por quincuagésima vez Cancelar la respuesta