Euroespaña

Ignoro si Ortega tuvo la culpa cuando grabó en el mármol sentencioso y atildado de su fraseo aquello de que España es el problema y Europa la solución. Pero tantos años después, ante el proyecto comunitario una porción no desdeñable de españoles se debate entre la idolatría y la demonización. En un extremo (aunque ellos se perciben moderados) figuran profesionales vinculados a la política, el periodismo o la academia que se creen herederos del europeísmo orteguiano sin sospechar que a menudo solo militan en el tópico del oscurantismo español, la excepción cultural ibérica, el secular prejuicio negrolegendario. Para no ser confundidos por su colegas con la estirpe neandertal de paisanos que repta por la caverna nacionalcatólica a la espera del próximo alzamiento, se ponen una banderita azul en sus perfiles. Creen aún que el mayor de nuestros males es el nacionalismo español: por alguna tara sinestésica los aurreskus y las sardanas del nacionalismo catalán o vasco suenan en sus finos oídos como la Novena de Beethoven.

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1 comentario

10 junio, 2024 · 19:31

Una respuesta a “Euroespaña

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    Necesario de toda necesidad para cualquier amante de Menéndez Pelayo (recuerde: «es cuarenta veces el equivalente español de Mathew Arnold» – Gerald Brennan, haciendo referencia a un contemporáneo de MP) es espumar al menos varios autores del XVIII sobre materia estética que en principio se pueden poner muy cuesta arriba. Uno que tal fue Forner, que en las «Exequias» se muestra sorprendido de lo sanguinarios -pero realmente sanguinarios- que eran los europeos ilustrados -Federico de Prusia, Teresa de Austria (Guerres de cabinet ¡Pero que capullos son estos historiadores!), el cantarín duque de Marlborough y tantos otros- en comparación con sus colegas españoles, que como Fernando VI se mostraban más dispuestos, por táctica u otras razones, a mantener la paz. Incomprensible para europeos ilustrados, sí señor. El propio Ortega anduvo rozando las alas de la sinrazón -como Fernando VI, sin ir más lejos- cuando sus razonables republicanos le obligaron a dar vueltas por ciudades Cartesianas, Endegaast, cuando la guerra civil. Europa, oh Europa.

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