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La mirada griega

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Hacia una desnudez sin moralismo.

Ya presentíamos que las deportistas traerían problemas a los ojos birojos de la devoción feminista como del fervor coránico. La pinza definitiva para colgar los tangas del tendedero del infierno o de la incorrección, valga la redundancia. Podemos mirar a una jugadora de voley playa en bikini como una provocación, como hacen los de la pinza, o descubrir el fruto de una exótica elección cultural si va en hiyab, como hace la simplonería multiculti. Los griegos, ya que hablamos de olimpiadas, resolvieron esto en una misma mirada admirativa hacia la atlética desnudez de mujer y hombre. O es que los jugadores de voley playa no resultan igualmente estimulantes a las retinas golosas del cuerpo masculino. En la mirada del que sobreprotege a la mujer hay un machismo inconfesado casi tan culpable como en la del primate manifiesto.

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12 agosto, 2016 · 20:42

Las bisagras son para el bloqueo

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Pero se mueve.

Después de unas semanas de estrechez y chirridos, Albert Rivera, que no es un político nacido para la contemplación, abrió ayer la pesada puerta de la investidura con la limpieza que se les presupone a las buenas bisagras. A las cinco en punto de la tarde, a la hora lorquiana en que combatían la paloma y el leopardo, cebó el centrista el foco como manda la ocasión de entonar la palinodia, sólo que esta vez no hubo más traición que la que pedía Keynes cuando cambian las circunstancias. El 26-J cambiaron hasta 137. Tan cierto es que el líder de C’s vetó a don Mariano como que ahora lo tolera a cambio de que se desmarianice en dosis razonables, por emplear la fraseología del afectado.

El finado Bueno llamó a Rivera «ajedrecista» y este jaque naranja que sólo deja al rey propuesto por el Rey la salida por el desfiladero de las seis ya famosas condiciones atestigua tal condición. Rivera no sólo toma la iniciativa sino que lo hace sin faltar a la naturaleza de su partido, tan ininteligible para el español goyesco como claro en su pragmática vocación. Ciudadanos es una bisagra, una útil pieza de bricolaje y no una bandera de dudosa hidalguía, y las bisagras se hicieron para el bloqueo como las bicicletas para el verano. No es tan difícil de entender, aunque segundos después de su comparecencia rezongaban en las redes los mismos que rabiaban contra la suficiencia vestal de Riverita, o le atizaban con la lógica cuñada de la hemeroteca, o le acusaban de criptosociata o bien de esconder en la cartera una estampita de José Antonio.

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12 agosto, 2016 · 20:35

Lobo y Pablo

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El arte de lo posible.

El día exacto del pasado enero en que estrenaba despacho, un diputado de Ciudadanos encendió su ordenador, abrió el correo y leyó el mail que le remitía un padre angustiado de Ceuta. A su hijo Pablo de cinco años, diagnosticado de autismo, la ley no le permitía repetir el último curso de infantil en su escuela antes de pasar a primaria, sino que lo obligaba a ingresar en un centro de educación especial. Lo mismo aducían los profesores: no se hace la norma para el caso particular, y pocas particularidades hay tan clamorosas como un niño con capacidad de seguir aprendiendo en una clase digamos regular pero no la suficiente como para cambiar de ciclo con los demás chicos de su edad. El padre de Pablo no se engañaba respecto de las facultades de su hijo: sabe que acabará formándose entre chavales con Asperger; pero ganar un año se le antojaba determinante para su desarrollo cognitivo; tan determinante como someterlo al régimen general y truncarlo definitivamente. Libraba una batalla legítima contra el tiempo y contra la ley, que no son los adversarios más fáciles del mundo, y desesperó lo bastante como para ignorar los celtíberos cacareos de la ideología y exponer su caso a representantes de todos los partidos. Fue el diputado de C’s el que reaccionó. Estrenó función al tiempo que despacho.

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5 agosto, 2016 · 13:53

La eternidad de un día

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Peter Altenberg en su Café Central de Viena.

Auguramos a este libro un exitoso recorrido por las bibliotecas de los periodistas patrios, algunos de los cuales ya han saludado su publicación como un pequeño acontecimiento editorial. No deja de tratarse de una antología de artículos de periódico, pero la nómina de los autores abruma por su categoría, y los nombres menos conocidos en absoluto desmerecen la compañía de los más canónicos. Hablamos de las plumas alemanas más conspicuas de finales del XIX y principios del XX: Heinrich Heine, Karl Kraus, Joseph Roth, Stefan Zweig, Thomas Mann, Hermann Hesse, Robert Musil, Alfred Döblin o Walter Benjamin. Pero también de Alfred Polgar, Peter Altenberg o Egon Erwin Kisch: escritores que elevaron el género del folletín a una condición plenamente literaria, reuniendo la filosofía con la amenidad, el costumbrismo con la denuncia, el yo con el nosotros. La eternidad y el día: deshacer en el folio cotidiano este bello oxímoron debería ser la tarea del articulista ideal.

El género francés del feuilleton (“hojita”, “suplemento”) lo inventa el Journal des Débats cuando el 19 de febrero de 1800 adjunta a su edición un cuadernillo con noticias ligeras y críticas de espectáculos. La buena acogida de los lectores acabó provocando que los contenidos del suplemento se incorporaran a la propia edición del periódico, bien que separados por una línea en portada que marcaba la diferencia tipográfica entre el rigor de la información y las licencias del entretenimiento (siglos después internet vendría a desbaratar para siempre esta noble distinción). Desde Francia el folletín se extendió por todo el periodismo europeo, recalando con especial éxito en Alemania y en la propia España. Aquí los llamamos columnistas, pero Larra no era más que un folletinista a la francesa, y la estirpe de opinadores con vocación de estilo que de él arranca resulta, a la vista de este volumen, menos endémica de lo que pensábamos.

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2 agosto, 2016 · 20:23

El muro de Tamerlán

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Tamerlán.

Hoy hace 80 años los españoles entregamos a la Historia la más coqueta realización de una especialidad de la casa: la contienda fratricida. Nadie la despachaba como nosotros. Padres, hijos y hermanos llenos de buenas razones trincharon la carne palpitante de padres, hijos y hermanos llenos de buenas razones que excluían las demás. Dicen aún que fue la última guerra romántica, pues al parecer hay más poesía en la metralla si se reparte en nombre de la Cruz o del Pueblo que si se necesita el petróleo o el trigo del vecino. Lo cierto es que la escabechina del 36 al 39 solo fue romántica en la retórica de los propagandistas, que robaron el alma a los mejores poetas. No a todos: Cernuda se alistó en el frente de Guadarrama henchido de ardor miliciano, pero acabó refugiándose en la lectura de Leopardi, sin pegar un solo tiro, y preguntándose en verso por qué el odio impulsa a los hombres a ofrecer su alma a la patria más profunda, que es la muerte.

En España seguimos odiándonos, pero afortunadamente ya no estamos dispuestos a matarnos por abstracciones y nos limitamos a envidiar la casa, el coche o la talla de cintura del prójimo en la intimidad; si la afección es aguda, entonces votamos a Podemos o desaguamos rencor anónimo en las redes sociales, poco más. Hay mucha casandra a la derecha o a la izquierda que madruga el estallido social o llora la muerte de las clases medias, pero ambas cofradías fúnebres podrían ahorrarse los pucheros: una cosa es que la crisis haya mermado poder adquisitivo y otra compararnos con la España en mantilla y alpargatas de los años 30 que marchaba siempre detrás de un cura, bien con un cirio, bien con un garrote.

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Me entrevista Ángel Expósito en COPE por El hígado de Prometeo

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2 agosto, 2016 · 20:07

De animales y hombres

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Dos ciudadanos.

Sigo con científica pasión el proceso de convergencia entre hombres y animales que patrocina nuestra vibrante era de la igualdad. No parece lejano el día edénico en que se derrumbe la última diferencia entre unos y otros. De momento los madrileños ya podemos viajar en metro con nuestro perro, o con nuestra perra, aunque la ordenanza municipal no explicita aún si los ciudadanos bien educados debemos ceder el asiento a las perritas embarazadas en caso de que así nos lo solicite con una caída de ojos o un ladrido aclaratorio, ya que no todas las razas de cánidos evidencian su gravidez a simple vista.

Cualquier cliente de Inditex ya puede acceder con su mascota a cualquier establecimiento de la compañía siempre y cuando ‘no impida que el resto de clientes se sienta cómodo en nuestras tiendas’, informa el departamento de comunicación con franciscana permisividad. ¿Pero a qué clase de humano desaprensivo puede incomodarle la irrupción de un mastín en el probador? ¿No mejorará decisivamente la mecánica experiencia del consumo con la presencia en el local de exóticas boas, atentos azores e inquietantes iguanas, de modo que uno se sienta como Noé con solo probarse unos gayumbos? Se anuncian, en fin, hoteles con servicios específicos, desde spa hasta psicólogo de mentes caninas, cuya titulación incluye el mismo número de asignaturas que la de mentes humanas, si no más.

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8 julio, 2016 · 10:57

Coloso luso

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Liderazgos.

La contracultura todavía nos seduce, pero en secreto añoramos el clasicismo, la jerarquía, el primus inter pares que lidera naturalmente la manada. El Gales-Portugal prometía un choque de tribus canónicas, cada una con su macho alfa y el resto de la familia suministrándoles balones con la ansiedad de los leales. Bale y Cristiano, sin embargo, encarnan liderazgos opuestos. El galés carga con el peso histórico de la nación, ha ejercido en esta Eurocopa un caudillaje político, casi de estadista; en cambio el luso no es una deidad indiscutida en su país, soporta la tiranía de su propio yo, que no es pequeño, que crece contra los pitos y la estadística y propone la incomprendida pedagogía de la soberbia por méritos propios: esa odiosa capacidad de pagar siempre en goles el cheque enloquecido que su ego extiende desde el mismo peinado. Una delicada moldura entre gym de Fuenlabrada y cenefa Biedermeier, por cierto.

En el minuto 42 tuvimos un vislumbre de lo que pasaría. Portugal botó un córner y Bale se fue a cubrir el primer palo sin dejar de lanzar miradas nerviosas a su cómplice de BBC. Cristiano no llegó a rematar, pero para entonces Gareth ya estaba temblando bajo las redes. Un descanso y varios penaltis no pitados después, Ronaldo accionó en otro córner los tendones de kevlar que cablean sus muslos para colgarse del aire, cabecear con furia y satisfacer su psicología predatoria.

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7 julio, 2016 · 11:03

Marx y las rebajas

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La pulsión que nos salva del comunismo.

Cada campaña de rebajas prueba que la revolución anticapitalista no se puede hacer a la vez que la revolución feminista. O la una o la otra: hay que elegir. Ningún partido de izquierdas seducirá masivamente a las votantes predicando contra la austeridad exterior al tiempo que ansía imponerla en el interior. No sería descabellado afirmar que el Muro lo echó abajo el mismo impulso que convoca de amanecida a barricadas de fieras señoras a las puertas de El Corte Inglés.

-Qué machista es usted. ¡Como si los hombres no se entregaran a caprichos, y más caros!

Cierto. La diferencia la formuló Lemmy, difunto líder de Motörhead, cuando descubrió que las mujeres quieren lo mismo que los hombres… solo que durante más tiempo. En efecto, los varones de la especie a menudo se muestran volubles en su deseo, delatan una peligrosa tendencia al ideal colectivista y se embrutecen en general con menor conciencia y mayor resignación. La mujer, en cambio, ser antirromántico por excelencia según Pla, está naturalmente dotada para el individualismo y la selección, odia la uniformidad y ama distinguirse, que es el primer efecto de la elegancia. Tengo observado que, cuando el look de una mujer causa sensación, la protagonista se resiste a revelar dónde adquirió su flamante vestido, pues trata de evitar que otras la imiten. Lo cual prueba que una mujer no aspira jamás a vestirse para atraer a un hombre, sino para matar de envidia al resto de mujeres.

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Me entrevista Carmen Carbonell en esRadio por «El hígado de Prometeo»

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4 julio, 2016 · 11:50