Archivo de la etiqueta: La sombra de Caín

Cayetana no sabe militar

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Política francesa.

Ya puede escribir Cayetana Álvarez de Toledo un libro sobre su caso titulado «El malentendido». Será un libro bien escrito, lo que sin duda su ¿antiguo? gremio tomará como una nueva provocación, porque hoy un partido es una factoría de ágrafos alineados. Y será un libro melancólico, jovellanesco, donde explicará por qué cometió el error de meterse en política por segunda vez. Pudiendo ejercer el periodismo, que es la política sin responsabilidad, y decir su verdad quizá desatendida pero blindada a toda represalia fuera del gusto del lector, se empeñó en militar bajo Rajoy primero y bajo Casado después.

Pero CAT, pese a su marcial apellido, no sabe militar. Contra ambos liderazgos, el de Rajoy y el de Casado, ahormados por la ley de hierro de la oligarquía mucho más que por los temperamentos personales de cada jefe, se han terminado estrellando su obstinada concepción de la política como una épica batalla de ideas racionalmente defendidas en el ágora y su nulo instinto de poder para sobrevivir en la política real: un turbio negocio donde se trafica con emociones simples hacia afuera y con lealtades complejas hacia dentro.

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31 agosto, 2020 · 8:06

La caza del tibio

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Cazador.

A Raúl del Pozo siempre le ha interesado el ruido de la calle. Dudo que se pueda ser periodista de otra manera: uno aprende que el periodismo consiste en extraer alguna melodía del estruendo diario, y resulta tan tentador ponerse a bailar al son de otros como quedarse sordo a la injusticia cierta. El problema es que ahora el ruido no se siente tanto en la calle como en las redes, que son las avenidas del decibelio, las trochas del exabrupto, los túneles del odio y los senderos de la traición. Raúl pega el oído a la red y me llama: «Ha empezado la caza del equidistante. Toca elegir bando, hay que ser facha o rojo. Pero yo soy de lo que me sale de los cojones». Y ese cojonudismo no es la irracionalidad ibérica que denunciaba Unamuno, sino el genuino talante liberal que suele atesorar quien no va presumiendo de rótulo ideológico.

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12 agosto, 2020 · 18:17

El escrache bueno

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Escrache bueno para Podemos.

No se le puede negar a Podemos vocación pedagógica: explican la política para tontos. Su fe en la estupidez de la gente a la que se dirigen es infinita, porque para cerrar el círculo de su lerda pedagogía deben imaginar a sus votantes como cretinos de baba y consigna. Armado con esa fe uno puede, si no mover montañas, al menos mudarse a una de ellas; en concreto a la sierra de Guadarrama, donde se ubica Galapagar.

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28 julio, 2020 · 10:34

España entre dos fuegos

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Rito.

Del fuego nacieron a la vez la gastronomía y la literatura. La tribu se sentaba en torno a la hoguera sagrada y escuchaba la historia mítica de su pueblo contada por un politólogo en taparrabos. El fuego donde habían asado la cena danzaba al ritmo de la narración. Como en un cine prehistórico, las palabras proyectaban sobre aquella pantalla llameante las epopeyas y las tragedias de un pasado compartido. Y así iba moldeándose una conciencia colectiva que los identificaba.

Pasaron los milenios, la dieta se fue refinando, las ideas también y se acabó inventando la democracia representativa. Pero el fuego no ha perdido su misterioso poder de evocación, su potencia simbólica, su utilidad ritual. La antorcha olímpica pasa de mano en mano cada cuatro años y el tributo al soldado desconocido arde en los monumentos patrióticos de cien capitales. Podríamos decir, de hecho, que la historia reciente de España asciende de las cenizas de dos pebeteros. Uno festejó la epopeya del progreso y otro, 30 años después, ha consumido las energías de nuestro mayor trauma desde la Guerra Civil.

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20 julio, 2020 · 11:12

Del cayado de Feijóo al hacha de Otegi

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Un ganador.

Se nos dijo que en Galicia y País Vasco no se trataba tanto de elegir presidente como líderes de la oposición y no se nos mentía. Lo que han elegido vascos y gallegos es estabilidad en el poder y radicalismo en la alternativa, un reparto de papeles muy propio de este teatro de enfrentamiento entre establishment y populismo a que ha quedado reducido el mundo occidental por el efecto combinado de la tecnología y la globalización. Antes ganaba uno pero tampoco pasaba nada si ganaba el otro; ahora cada elección se vive como si pudiera ser la última, lo cual acerca el análisis político a los dominios de la teología o del cine de superhéroes.

Pablo Iglesias es el perdedor de la noche y debería empezar a insultar a periodistas o a proclamar repúblicas este mismo lunes para tapar la debacle. Su partido, que tenía 14 escaños y gobernó capitales como Santiago o La Coruña, ha desaparecido: la marea se convirtió en mero reflujo en el vientre del BNG. Tampoco fue la semana más feliz de Pedro Sánchez, al que no solo le han birlado la presidencia del Eurogrupo sino que su marca se muestra incapaz de capitalizar el desplome de Podemos. El sorpasso del BNG es especialmente doloroso porque revela que el socialismo gallego no compite ni en sensibilidad social ni en sentimentalidad territorial. Se ha quedado sin discurso, más allá de las vatios navideños de Abel Caballero.

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13 julio, 2020 · 9:38

Felipe VI el Anacrónico

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Reyes del XXI.

El único republicano español al que me creo es uno que esté sinceramente dispuesto a que José María Aznar sea el jefe de su Estado. Y no cuatro años sino ocho o doce, los que diga la gente. A ver si de lo que se trata aquí no es de la forma del Estado sino de que los tuyos colonicen el último reducto apartidista de la vida pública española. Una pinza muy nuestra de tiernos adanistas y sus melancólicos abuelos aspira a una república mitificada que no existe en ningún sitio, por eso se desea. Y en España, donde hemos politizado desde las energías renovables hasta el porno -valga la redundancia-, existiría menos que en ninguno. Aceptemos que la república como ideal es imbatible, como lo es el amor, pero estas bellas palabras hay que pensarlas en concreto, es decir, la república hecha por y para españoles. Los españoles que concretaron la república en el siglo XIX terminaron ahogándola en un baño de sangre cantonal y los que la concretaron en el siglo XX la ahogaron en otro de sangre civil. En una vieja nación cuarteada por separatismos regionales e inflamada por fanatismos ideológicos, la mera idea de un cambio de régimen debería invitar a la prudencia sin necesidad de leer a Burke.

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9 julio, 2020 · 12:15

La izquierda fetiche

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Chamanes.

El otro día Sánchez llamó fetiche a Pablo Iglesias delante de Ferreras. Apartó de su vista el rutilante impuesto morado a las grandes fortunas con un manotazo desdeñoso, casi colonialista: un explorador blanco soplando la llama de un chamán y encendiendo una linterna. En efecto, ese impuesto es un amuleto, quincalla reluciente para el collar de la propaganda, pero no sirve para recaudar y el Estado no vive del relato. La diferencia entre Iglesias y Sánchez es que el primero ha traicionado su ideología sin dejar de profesarla, mientras que el segundo acredita una ideología transilvana que se refleja en los espejos tanto como en su tesis. Por eso gestionará la recesión según Bruselas le diga y después adaptará la estrategia a su glacial pragmatismo. Ahora bien, ¿qué hará durante la árida travesía la facción chamánica de su coalición?

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5 julio, 2020 · 16:41

La crisis restituyente de Carmen Calvo

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Consenso.

Aún es pronto pero ya se espesa el calor en el hemiciclo. Han intervenido el presidente y el líder de la oposición, el vicepresidente y el secretario general, la portavoz parlamentaria y la vicepresidenta Calvo. Pero Calvo todavía no ha dicho su última palabra. Ni siquiera sospecha que la posteridad se ha citado con ella esa mañana para llevarla al olimpo del lapsus parlamentario, para encaramarla a lo más alto de la liga de los anacolutos extraordinarios. Sus señorías se debaten entre el aplauso automatizado y el tedio interior cuando Espinosa de los Monteros toma la palabra y pregunta a Calvo si piensa el Gobierno hacer algo por restituir la credibilidad de las instituciones desde que Sánchez llegó al poder. Entonces sucede. Calvo se pone en pie para responder, pero lo hace demasiado rápido: se olvida la sintaxis en el escaño como si fuera el bolso de Soraya. Y desasistida de toda lógica, huérfana de sujeto y predicado, responde: «No se puede restituir lo que no ha existido». Ovación cerrada de la bancada socialista al destape antisistema o crisis restituyente de la dos del Ejecutivo.

La anécdota encierra categoría: quizá sea el lapsus la única forma de autocrítica que el sanchismo nos permitirá conocer, de igual modo que la rectificación es su camino más seguro hacia el acierto. Pero lo peor no es el nivel oratorio al que una nación desciende cuando las palabras de sus representantes no logran corresponderse con sus pensamientos, sino el hecho de que esas mismas palabras vuelen emancipadas de cualquier compromiso con los hechos.

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24 junio, 2020 · 17:36