Archivo de la etiqueta: héroes de nuestro tiempo

Tres escenas agustinas de infancia, juventud y madurez

En la primera escena paseo por la calle Padre Damián, en Madrid, y me detengo al pie de la cuesta del colegio San Agustín, frente al Santiago Bernabéu, por la que mi hermano mayor y yo subíamos cada mañana para ir a clase. La megafonía recibía a los alumnos difundiendo un breve comentario del Evangelio. Recuerdo el día en que me tocó leerlo a mí como un acontecimiento central de mi niñez: quizá porque me equivoqué en una palabra. Estábamos a finales de los 80, cuando los niños de seis años íbamos solos al colegio con una mochila y un bonobús. Recuerdo una campaña contra algo terrible llamado sida, y las imágenes de la demolición de cierto muro alemán abriendo el telediario. Recuerdo el quiosco de chucherías del patio donde dilapidábamos la paga semanal; y la feria que montaban una semana al año dentro del recinto escolar. Recuerdo la importancia que le daba el padre Corredor a la campaña del Domund, y la capilla donde mi madre alguna vez se quedó a rezar antes de recogerme, y el boletín de los misioneros con aquel escudo que tanto me impresionaba: un corazón ardiendo atravesado por una flecha. Y recuerdo que los profesores eran tan buenos que cuando me cambiaron de colegio yo iba un curso por delante en matemáticas y quizá dos o tres en lectura. Pero aún habían de pasar algunos años hasta que leyera las Confesiones.

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12 mayo, 2025 · 8:13

Prevost: un viejo mensaje desde el Nuevo Mundo

El hombre nombrado vicario de Dios en la tierra sale al balcón revestido de su alta dignidad y es aclamado por el pueblo. Pero la metamorfosis no ha sucedido entre los pesados cortinajes de terciopelo del balcón central; tampoco en la Capilla Sixtina, bajo la polícroma majestad de los frescos de Miguel Ángel. Ese hombre abrumado, que seguramente ha sido elegido porque sus colegas comprendieron que no deseaba el puesto en absoluto, empezó a transformarse a su pesar cuando ingresó en la sala que con mucha propiedad llaman de las lágrimas. Un no lugar, un tramo anodino entre dos ámbitos célebres, acaso el único puñado de metros cuadrados del Vaticano que no figuran en la historia del arte. Una mesa, dos sillas de madera, un pequeño sofá rojo y un perchero del que penden tres sotanas blancas. El hombre debe elegir la más ajustada a su talla necesariamente imprevista. Y es entonces, en ese vestidor oscuro, cuando lo vence la conciencia de su nueva condición. Al menos así les sucedió a algunos de sus predecesores. De ahí que se la conozca como la sala del llanto.

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9 mayo, 2025 · 7:10

Púrpura eres, y a la púrpura volverás

Nadie en su sano juicio desea ser Papa. Nadie con acceso al cónclave ha dejado de fantasear con la posibilidad de serlo. La primera frase la pronunció un cardenal de verdad: el madrileño José Cobo. La segunda sale del guion de Cónclave, la película que ha encandilado a cuantos limitan su contacto con la Iglesia al sermón del cura en el funeral de la abuela. La realidad, naturalmente, está más cerca del pavor del cardenal de Madrid que de la impresionable retina del adicto a Netflix. No en vano se habla del peso de la púrpura.

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7 mayo, 2025 · 7:28

Un aldabón de la periferia en el corazón de Roma

No ha muerto un hombre bueno sino un hombre incómodo, valga la redundancia. Es decir, ha muerto un cristiano. Sobre la institución viva más antigua acumulamos todos tantas opiniones que fácilmente olvidamos (empezando por ella misma) su propósito originario: traer al mundo, como su fundador, no la paz sino la guerra a golpe de mejilla. A fuerza de poner amor donde reina el odio por defecto. El programa resulta tan exigente para la condición humana que Oscar Wilde -otro cristiano escandaloso- concluyó que en buena medida permanecía inédito en la historia de Occidente, con la salvedad de excéntricos como precisamente San Francisco.

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22 abril, 2025 · 11:39

El último patriarca de la libertad literaria

Quizá sea exagerado afirmar que Mario Vargas Llosa ha muerto, porque pocos escritores quedaban vivos con la inmortalidad tan garantizada. Asistió en vida a su propia canonización en la improbable gloria de las tres academias: la Española porque su destino fue la lengua castellana, la Francesa porque metabolizó el magisterio de Flaubert mejor que los franceses y la Sueca por un Nobel de justicia, limpio de ese esnobismo pueril por el que demasiado a menudo los suecos se hacen los suecos ante las candidaturas más obvias. Y aún podríamos añadir la academia de los estudios universitarios que amerita su legado monumental. Recuerdo nuestra emoción de alumnos de primero cuando fue anunciado en la Complutense a principios de siglo y el profesor suspendió la clase, naturalmente: su asignatura se hacía carne y venía a vernos.

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15 abril, 2025 · 8:42

Cómo hacer de Madrid una metrópoli con un lápiz

A Madrid siempre lo han definido mejor los de fuera, a veces con la palabra, otras veces con la técnica y siempre con su desvelo, con su confusión de recién llegado y su orgullo de madrileño fetén pasados cinco minutos. Fue un gallego quien localizó el aire de la ciudad en algún punto entre Navalcarnero y Kansas City, y fue otro quien se ocupó decididamente de que dejara de ser ese lugarón manchego poblado por subsecretarios para romper en metrópoli moderna. El rompeolas de todas las provincias, desde la entraña misma del monumento que él imaginó y hoy ejerce de consistorio, devuelve ahora el caudal de su gratitud a Antonio Palacios cuando se cumple siglo y medio de su nacimiento.

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15 abril, 2025 · 8:37

¿Demasiado sanos? El perdido prestigio de la sífilis

La noticia de que las enfermedades más reputadas de nuestros reyes no se debieron a la consanguinidad habrá decepcionado a los republicanos de corazón. Pero analizados todos los encastes dinásticos desde don Pelayo hasta Felipe VI, las conclusiones de la genetista Teresa Perucho parecen irrefutables: patologías tan monárquicas como la gota o la sífilis no fueron fruto de la herencia sino de la amoralidad. Y la amoralidad está al alcance de cualquiera, mientras que debías ser un rey o un palurdo para casarte con tu prima.

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24 marzo, 2025 · 8:16

Año tras año al cerezo lo nutren las flores caídas

En el Valle del Jerte están a punto de florecer al unísono un millón y medio de cerezos. Al pie de la sierra de Gredos hemos visto anteayer esos árboles sagrados ocupando las terrazas de un graderío natural como tenores de un coro mudo, con las ramas cargadas de ramilletes listos para el estallido inminente que se espera el día de San José. Durante unos pocos días, más bien horas, la naturaleza se recreará en su propio poder. Deparará el espectáculo de una belleza delicada y violenta al mismo tiempo, capaz de inspirar el haiku de un poeta o destrozar los nervios de un hiperestésico. No siendo una cosa ni la otra, el turista de mochila e Instagram trata de ajustar al máximo las fechas de su reserva en Plasencia y alrededores en busca de la foto definitiva.

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15 marzo, 2025 · 11:56