Archivo de la etiqueta: héroes de nuestro tiempo

Vestuario

Dicen que los ancianos se acaban comportando como niños y que la memoria de lo remoto, de lo originario, sobrevive a los peores estragos de la senilidad. Si esto es cierto, si la vida se dirige inexorablemente a su principio, entonces el fútbol será lo último que a muchos nos abandone. Saldrá a nuestro encuentro para devolvernos a la edad de la inocencia, cuando nos dormíamos soñando con la jugada que no nos salió. Luego crecimos, nos dio por hacernos escritores y ahora nos acostamos soñando con el libro que quisiéramos escribir sin dejar de fantasear con la jugada que aún puede salirnos. Porque el cuerpo cumple años, pero el patio del recreo sigue intacto en el corazón. A cada hombre sobre la tierra le es concedido un número limitado de partidos; año tras año la cifra se reduce dramáticamente, hasta que afrontamos cada pachanga con ademán heroico y la aprensión de las despedidas tácitas. Pero nos vestimos y jugamos, conscientes de que a cierta edad no se celebra el resultado sino salir del campo sin fractura, esguince o luxación; envidiados por los dioses inmortales, que saben que cada minuto nuestro sobre el campo puede ser el último; orgullosos de pertenecer a la estirpe híbrida de esos pocos felices que escriben y juegan y no sabrían decir si les importa más el fútbol o la literatura.

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11 junio, 2024 · 8:03

La paz de Omaha

Desembarcaron en Normandía hace hoy 80 años para liberar a los europeos de la peste nacionalista, esa que en palabras de Zweig envenena la flor de la conciencia. Ganaron, a un alto precio. Pero la lucha contra el nacionalismo y su latente pulsión criminal es un castigo sisifeo que nunca se completa: cada generación lo hereda de las mentiras de sus padres, los peores se rinden y las abrazan, los mejores se resisten y las combaten.

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6 junio, 2024 · 8:09

Guardián blanco entre el centeno

El rey de Europa no quería confiarse. Porque sabe desde antiguo que el exceso de intimidad con la leyenda pierde a los héroes. Por eso luchó hasta el final contra su condición de favorito. Por eso cuando advertía contra el riesgo escondido entre el centeno alemán, en realidad se estaba asustando a sí mismo. Porque ha desarrollado tal dependencia de la épica que se siente incómodo en la facilidad. Este Madrid de época se ha enamorado de su propia estatua heroica y necesita el placebo de la dificultad. Sólo cuando sintió el zumbido de las avispas alemanas envolviéndolo como un enjambre durante toda la primera parte, se metió en el partido.

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2 junio, 2024 · 21:57

La vigilia del favorito

Lleva un tiempo comprender que afición casi nunca es sinónimo de satisfacción. El aficionado de verdad lleva sus colores como el cofrade su paso, y en la encrucijada de cada partido encuentra mucho antes razones para el sufrimiento que para el disfrute. El madridista fetén, que conoce como nadie el hábito feroz de la victoria y colecciona más títulos de los que caben en un museo descolonizado, en realidad se siente incómodo en vísperas de disputar otra final de la Champions.

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2 junio, 2024 · 21:55

Qué es el ‘swiftismo’

El éxito descabellado de Taylor Swift nos interpela especialmente a quienes no comprendemos sus motivos. Un magnetismo global de tal calibre debe considerarse al margen de que nos gusten sus canciones. Porque si la cantante de Pensilvania encarna el mayor fenómeno pop de nuestro tiempo, y así lo acreditan sus números, entonces el swiftismo describe el espíritu de la época con una elocuencia que sería estúpido desoír.

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2 junio, 2024 · 21:47

Lógica, ascética y sevillanía

Toda lógica inaccesible de Morante de La Puebla está contenida en una anécdota que cuenta Lucas Pérez en el delicioso libro que acaba de publicar (Otras 300 anécdotas taurinas, La Esfera de los Libros). El genio se presentó en casa de Padilla, a quien un toro le había vaciado el ojo izquierdo en Zaragoza. Llevaba consigo el visitante un guacamayo turquesa y se lo ofreció a su tuerto compadre: «No hay pirata sin su loro». Cómo no aceptarle un obsequio así justificado y cómo no sufrir que Morante apenas consintiera cuatro pases a su primero, los suficientes para descifrar la inutilidad del animal para su propósito artístico. Lo mató antes de que terminaran de sentarse los rezagados del gintonic. El público que abarrotaba la plaza atraído por la indeclinable promesa morantista estalló en pitos contra el capricho de su ídolo, pero el bicho derrotaba y José Antonio no regala el cuerpo gratis: solo si puede sacrificarlo a mayor gloria de su arte. Es la lógica del genio y bien está que sea incomprensible. Hasta que en el quite del primero de Aguado va el del loro y ofrece tres verónicas que voltean la inquina del respetable: ovación ardorosa, ciclotimia fascinante de Las Ventas.

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30 mayo, 2024 · 8:22

Wagner también es madridista

Una primavera más los titulares entonan el cantar de la gesta inverosímil, resignados a hacer surco en la leyenda. Pero cuando la epopeya adquiere la nota familiar del costumbrismo, sin perder por el camino un ápice de épica, quizá sea hora de elevar la excepción a norma de una vez.

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13 mayo, 2024 · 11:16

Vini y Kroos, fe y razón

Si abril es el mes más cruel, según escribió el poeta, será porque suele incluir una cruce de Champions con el Bayern. El madridista ha perdido la cuenta de todas las primaveras que quedaron suspendidas en Múnich para bien o para mal, para la gloria final de mayo o la espera del próximo abril.

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1 mayo, 2024 · 8:06