Archivo de la etiqueta: fascismo son los otros

El conejo de las Azores

Nuestro presidente está en guerra. Pero nuestro presidente es progresista: él le hace la guerra a la guerra. Así que nuestro presidente está en la paz. Pide la paz y pide la palabra, a ser posible sin preguntas de periodistas independientes ni de portavoces parlamentarios. Con la sonora belleza de una Miss Universo arrimada a un micrófono, alma bella en bello cuerpo, el profeta del oasis español clama en el desierto de este mundo facha que guerrea con furia épica, ávida de petróleo y ayuna de piedad, que ha dado su negra espalda a la diplomacia. Que prefiere «misiles a hospitales» (sic). Que repatriará a los pijos de los Emiratos y protegerá a los humildes que repostan en nuestras gasolineras. No hemos de temer represalias comerciales, aunque caminemos por el valle de las sombras, porque su vara y su cayado nos sostienen.

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4 marzo, 2026 · 18:44

Jamenei en los Goya

Desde el confort de un Madrid tibio y libre que ya estira los dedos para tocar la primavera da cierto rubor pronunciarse sobre la muerte de Ali Jamenei: ni que optáramos a un goya. Quien sí optaba a uno era el director de cine iraní Jafar Panahi, encarcelado dos veces por los ayatolás y detenido muchas más por significarse políticamente. Ciertamente, en virtud de algún arcano antropológico que no guarda particular relación con la inteligencia o la cultura, las gentes del cine propenden a la injerencia política de cacharrería en mayor medida que los escultores efímeros o los críticos gastronómicos; pero hay una sutil diferencia entre criticar al poder para solidarizarse con la oposición, como hace Panahi, y criticar a la oposición para solidarizarse con el presidente, cómodamente instalado junto a su imputada esposa en el patio de butacas para constatar el satisfactorio grado de penetración de su propaganda en el solícito sector del cine plurinacional del Estado español.

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4 marzo, 2026 · 18:39

Legislatura humeante

Podemos convenir en la definición del tardosanchismo como una sucesión de escándalos apenas velados por sus correspondientes cortinas de humo. Hace tiempo que el búnker se ha poblado de penélopes con doctorado en posverdad que tejen volutas en el aire antes que leyes en el BOE, fundamentalmente porque no hay mayoría para aprobarlas. Todavía no se ha dado cuenta, pero ya falta menos para que Pedro comprenda que debió haber dimitido tras los famosos cinco días de reflexión. No solo habría recobrado la salud sino que habría legado a la izquierda un capital de misterio y victimismo, un relato casi suareciano desde el que intentar la tercera salida quijotesca en el momento oportuno de desgaste de un gobierno de derechas.

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27 febrero, 2026 · 17:01

JCI vuelve a parar el golpe

Cómo no iba a fracasar el golpe si su esquema operativo plagiaba el trazo de una viñeta cómica de Forges. La primera certeza que va perfilándose a medida que se despeja el humo de esta desclasificación es que el país de las asonadas decimonónicas ya solo sabía repetirlas como farsa. En cuanto a la segunda, la albergábamos pero ahora la reverenciaremos: Juan Carlos I (JCI, diría Gistau) se comportó como el demócrata providencial que los historiadores serios ya nos advertían que había sido. De hecho, en los papeles de aquellos salvapatrias de garrafón queda aún mejor que en los libros: ahora sabemos que los propios golpistas culparon enseguida al «Borbón» del fracaso de la intentona. Los que no habíamos nacido en aquel febrero ahora limpiaremos el retrato de su anciano padre hasta que de la lámina empañada por el crepúsculo de su ejecutoria emerja el héroe cristalino.

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25 febrero, 2026 · 20:55

Vox contra Ortega Smith

Sigo con creciente interés el pulso que el carné número 6 de Vox le está echando al carné número 4. Es decir, el desigual combate entre Javier Ortega Smith y Santiago Abascal. En realidad el portavoz municipal de Vox en Madrid no está luchando contra un antiguo camarada sino contra una ley más férrea que la de la gravedad: la ley de hierro de la oligarquía, que acaba capturando a toda organización política. El final de esta historia está escrito en las melancólicas peripecias de Macarena Olona e Iván Espinosa de los Monteros, pero el martirio de Ortega será digno de verse si continúa empecinándose (verbo voxero donde los haya) en resistir como el último de las Filipinas originarias del partido.

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25 febrero, 2026 · 17:56

¡Votadnos, fachapobres!

Ha tenido que azotar la península una borrasca de encuestas donde la derecha suma 200 escaños para que la izquierda se ponga a repensar su estrategia. No toda la izquierda: solo aquella que se siente en peligro personal de extinción. La otra perderá las elecciones y el gobierno, pero conservará el escaño nutricio que permite al político profesional transitar por el largo desierto de la oposición. Cuando Rufián se enteró de que Junqueras quería moverle la silla de portavoz de Esquerra -básicamente porque hace tiempo que don Gabriel ya solo es portavoz de sí mismo-, prendió en él una súbita vocación de emprendedor, un espíritu neoliberal de self-made boy a la búsqueda de una marca lucrativa con la que ganarse las habichuelas como un buen padre de familia.

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21 febrero, 2026 · 12:42

La decepción de Marlaska

El ministro del Interior se declaró «decepcionado» en los pasillos del hemiciclo. Es normal, pobre. No todos los días te enteras de que tu jefe de policía «indiscutido e indiscutible», tu madero favorito, al que pusiste como ejemplo de conducta «impecable» y a quien concediste una prórroga en el cargo por decreto cuando le tocaba jubilarse, ese mismo ha violado a una subordinada en su piso oficial. Ella está de baja, encerrada en casa, psicológicamente destruida según me contó ayer su abogado en Cope, pero Marlaska está «decepcionado»: empate.

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18 febrero, 2026 · 18:40

Maldito burka

La vi el domingo saliendo de la T4 por la puerta de los taxis como una montaña de trapo. Empujaba un portamaletas atestado mientras con la otra mano trataba de manejar el carrito capotado de su bebé. Su marido andaba distraído a unos metros de distancia, cómodamente vestido como cualquier hombre occidental del siglo XXI, mientras ella descifraba apenas el mundo a través del rectángulo visual de su niqab marrón. No es una imagen infrecuente en los aeropuertos de Europa, pero resulta imposible acostumbrarse a ella a poco que se haya desarrollado una mínima capacidad para ponerse en la piel del otro, de la otra, dentro de esa celosía textil autoportante que vela cada uno de sus pasos públicos.

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18 febrero, 2026 · 18:37