Archivo de la etiqueta: El chavismo nunca muere

La Commonwealth de Puerto Hurraco

Un periodista cualquiera se asoma a la sesión de control de este miércoles y sacude sutilmente la cabeza. «No es esto, no esto. Qué bronco espectáculo. La oposición llama a Sánchez dictador, el presidente llama a Casado antisistema. Qué feo todo». Y en este plan. Pero este análisis bobalicón -cuando no mercenario- delata la profundidad de un charco, el calado propio del periodismo de cabotaje. Ahora alejémonos un poco del cuadro goyesco de octubre de 2020 hasta situarnos en octubre de 2016. Se ve a Pedro Sánchez sacando una urna de detrás de una cortina. Lo hace porque le ha dimitido toda la ejecutiva socialista para forzar su expulsión, porque saben que se propone fundir el PSOE con Podemos y el nacionalismo para construir una hegemonía destituyente, sí, pero electoralmente invencible. Susana Díaz rompe a llorar, hay gritos de pucherazo en la sala. En la siguiente escena Sánchez sale de Ferraz a medianoche en un coche oscuro con los ojos rojos y la mirada fija. Va jurando venganza. Y la obtendrá.

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14 octubre, 2020 · 15:08

La España que alborea

Este mundo se acaba. Lo ha dicho sin un parpadeo don Castells, desde su dulce redondez facial como de fruta acuchillada a la altura de los ojos. Tiene razón: el mundo que conocemos toca a su fin. Y dentro de ese mundo, naturalmente, está España. Pero el Gobierno de don Castells, que por algo es progresista, tiene diseñado para esta España obsoleta el plan de desescalada que no acertó a trazar para la pandemia. Se trata de ir desescalando a los españoles de su vieja españolidad constitucional para alumbrar una década o dos de Nueva Normalidad española, poblada por ciudadanos reprogramados que no seguirán arrastrando los jurásicos prejuicios de sus padres. Esta España que alborea no seguirá sometida al anacronismo de la monarquía, ni al fascismo de la nación indivisible, ni mucho menos al caos de la separación de poderes, ese capricho francés por culpa del cual alguno aún podía preguntarse de quién depende la Fiscalía. Será una democracia verdadera, unicidad de mando y coordinación de funciones, presidida por la encarnación de la voluntad general y vicepresidida por la negación de la alternancia, aquel vicio burgués bajo el que las antiguas élites amparaban su voluntad golpista.

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27 septiembre, 2020 · 11:31

Había una vez un reyecito

El objetivo.

En España había tres reyes, dos reales y uno aspiracional. El primero fue enviado al exilio. Otro fue vetado en la segunda ciudad del reino. Y el tercero está a punto de coronarse a sí mismo como un Napoleón trucho, para lo cual necesita cumbres con banderas, ningunear al titular de la legítima dinastía y caminar olímpico sobre la pandemia como Cristo sobre aguas tormentosas. Solo puede quedar uno.

Un rey no tiene por qué dar explicaciones en el Parlamento, de modo que Sánchez se fue a Bruselas a una reunión cancelada. Ya se fue una vez a Washington y se perdió por el camino. En Washington no le echaron de menos y en Bruselas le echan de más cuando aparece por allí mendigando como un sablista astroso de Luces de bohemia. La socialdemocracia nórdica le señala: el rey del sur va en pelotas, pero él sigue ciego su camino, que diría Arcadi. Ciego de soberbia guía a una España ciega de estupor y una fosa enorme se va abriendo allí delante, en el invierno de nuestro descontento.

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24 septiembre, 2020 · 9:10

La izquierda fetiche

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Chamanes.

El otro día Sánchez llamó fetiche a Pablo Iglesias delante de Ferreras. Apartó de su vista el rutilante impuesto morado a las grandes fortunas con un manotazo desdeñoso, casi colonialista: un explorador blanco soplando la llama de un chamán y encendiendo una linterna. En efecto, ese impuesto es un amuleto, quincalla reluciente para el collar de la propaganda, pero no sirve para recaudar y el Estado no vive del relato. La diferencia entre Iglesias y Sánchez es que el primero ha traicionado su ideología sin dejar de profesarla, mientras que el segundo acredita una ideología transilvana que se refleja en los espejos tanto como en su tesis. Por eso gestionará la recesión según Bruselas le diga y después adaptará la estrategia a su glacial pragmatismo. Ahora bien, ¿qué hará durante la árida travesía la facción chamánica de su coalición?

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5 julio, 2020 · 16:41

La hoguera de las identidades

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Fascismo ante una estatua antifascista.

Hemos visto a las conciencias más comprometidas de Occidente vandalizar el monumento a Churchill en Londres y amenazar el de Lincoln en Washington después de que las estatuas de Fray Junípero aparecieran decapitadas en California. Si yo tuviera que escribir un libro sobre el espíritu de nuestro tiempo, elegiría esta anécdota para elevarla a categoría moral. ¿Qué significa que los adalides más contrastados de la libertad sean víctimas de la purga retrospectiva de sus compatriotas?

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9 junio, 2020 · 14:14

No odiéis a Sánchez

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Torrentismo.

Ya me gustaría no escribir sobre Sánchez, ocupación menestral que da una pena que tizna cuando estalla según Miguel Hernández. Pero no a todas las generaciones les es dado atestiguar la transformación de su democracia en un comedero de patos, encabezado por el Gran Cormorán.

El mecanismo mental de Sánchez no es más sofisticado que el de un chupete: es un niño que tiraniza a los demás para satisfacer su capricho y que desconoce cualquier noción de responsabilidad. Pero por si se me escapara algo me he puesto a ver la serie que le recomendó a su compay Iglesias, Baron noir. Esperaba encontrar maniobras políticas de una diabólica sofisticación, pero me he encontrado con una serie llena de ingenuidad por comparación con el brutalismo institucional del caso Marlaska, sin ir más lejos. En Baron noir, de hecho, los ministros de izquierdas dimiten cuando la mierda rebosa la bañera. La serie es de 2016 y se nota: el partido socialista francés aún existía y Trump aún no había enseñado a los líderes-niño de este mundo que los límites son para los perdedores.

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6 junio, 2020 · 15:39

Iglesias, Pablo

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Celebrity comunista.

Iglesias Turrión, Pablo Manuel. Político español, Madrid 1978. Nació el año de la concordia constitucional y en la misma cuna se lo tomó como un ultraje. Hijo único, mimado por sus padres, luz de su vida, fuego de sus entrañas. La lengua emprende un largo viaje desde las brumas obreras para bautizarlo: Pa-blo-I-gle-sias. Pronto se sintió predestinado. Le habían puesto nombre de fundador, así que debía encontrar algo que fundar. Su adolescencia fue tan intensa que no pudo superarla. Ahí sigue, la coleta blanca, rememorando aquellos años de tierno fanatismo en que sopesó entrar en el seminario de Soria. Pero le gustaban demasiado las mujeres, así que buscó la vía para limitar la libertad y la propiedad ajenas sin dejar de disfrutar de las propias: ingresó en la iglesia comunista.

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31 mayo, 2020 · 22:13

El escudo de Pablo Iglesias

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El poder.

Cada vez que Pablo Iglesias habla del escudo social me lo imagino subido a él como Abraracúrcix, soportado por dos mucamos de Galapagar. Ese escudo desde el que habla le sostiene en la cumbre de la jerarquía política y de la clase burguesa, encaramado a ella en virtud del mismo sistema que detesta. La economía de mercado y la democracia parlamentaria premiaron su innegable talento para el espectáculo con nómina mullida, hogar amplio y prole numerosa. Un español afortunado que capeará la recesión mejor que la mayoría.

A la irreductible tribu que comparte sus supersticiones -pero no su posición- se dirige un vídeo entrañable que culpa al neoliberalismo unicornial, a Amancio Ortega, a Pablo Casado y a Tutatis de que España se haya convertido en la mayor morgue de Europa, solo por detrás de otro país cogobernado por el populismo, y de que ambas economías se enfrenten al tsunami financiero con los cimientos arenosos de una deuda colosal mientras el capitalismo coreano da ejemplo al mundo de la única eficiencia posible. El vídeo es tan zafio, apela a una emocionalidad tan primaria que hasta podría funcionar, como funcionan la pornografía o los memes de skaters chocando contra cosas, pero algo falla ahí. A poco que el galo confinado en su piso de barrio se pare a pensar, empezará a enfadarse. Reconoce el sermón, la letanía de los de arriba y los de abajo, pero años después el predicador ya no le habla desde la plaza sino desde un ministerio. Nuestro currante varado en un ERTE agudiza ahora el oído y descubre que Yolanda Díaz está celebrando entre risas la misma flexibilidad laboral que le enseñaron a odiar cuando la defendía Fátima Báñez. Y entonces siente la tentación de cagarse en el escudo. Y si a la depresión por confinamiento le sumamos la esquizofrenia de un Gobierno que pretende ejercer el poder y encabezar la agitación, escondiendo su recorte de mañana en el recorte de ayer, entonces en este manicomio estallará pronto la revolución. Y no será la de su vídeo retro.

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5 abril, 2020 · 22:33