Archivo de la etiqueta: Cristiano Ronaldo

Maniobras militares

Mortero a punto.

Mortero a punto.

La parsimonia también gana y tenemos ejemplos vivos en Moncloa. El Madrid apalizó al Osasuna sin conceder un solo gol en contra, sin conceder un solo minuto de la certidumbre de sufrimiento que le espera en Múnich, sin conceder tampoco otra vibración al público que los misiles y los cabezazos de sus atletas. De Cristiano, que volvió a afrentar al fútbol con dos tomahawks escasos de rondo desde el pico del área: uno parabólico y curvo como hojarasca macondiana, otro hermosamente lineal y directo, el hachazo invisible y homicida que deja a los pájaros cantando.

A Cristiano se le descifra tan bien la ansiedad después de un error –el error ante Neuer– que sabíamos que no dejaría tranquilo ni al balón ni a sus compañeros hasta que satisficiera su propio desagravio. De paso, se daba el gustazo de contradecir a los médicos, que siempre creen saberlo todo. Como si el cuerpo de CR pudiera figurar vulgarmente en la Lección de anatomía de Rembrandt y no, como le corresponde, en el área ufológica 51 de la CIA, desierto de México. Esos latigazos no los puede soltar una pierna netamente humana, y mucho menos convaleciente.

El Madrid afluía balones a Cristiano para calmarle, y este monopolizaba el fútbol de ataque (por allí se movía la voluntad china de Morata, y hasta la compostura universitaria de Nacho) bien asistido por Isco y Xabi, a veces doblado por Marcelo, que ha visto a su vez cómo Coentrao le doblaba en la carrera por los partidos cruciales: triunfo de la disciplina militar sobre su fútbol de capoeira. El Osasuna no se sentía con ánimo de presionar, de forzar alguna marcha más del partido, y parecía conformarse con su destino colocando dócilmente la cabeza en el taco de su verdugo. Por cierto que cuando buscas decapitación en Wikipedia, tropiezas con la maravillosa exactitud de esta frase: “No existe un tratamiento médico conocido para salvar a un paciente decapitado”. Sic.

Los pases del Madrid en campo contrario parecían el abanico de lady Butterfly. Muñeca suave y nívea, cadencia desacelerada. El partido se fue al descanso con 1-0, pero el Bernabéu entendía que no era jornada para exigir tempestades. Fue, eso sí, día para despedir a Tito con señorío verdadero y para adivinar en los ausentes la alineación de perforadores lunares para el Armageddon bávaro.

Leer más…

Deja un comentario

27 abril, 2014 · 16:01

¡Extra, extra: el Madrid en semifinales!

El rostro pasional del madridismo.

El rostro pasional del madridismo.

No se gana una Champions con placidez. No hay campeón que no haya sufrido pájaras a lo largo de la competición de clubes más exigente del mundo. Así que ese apartado, el del sufrimiento, hasta la fecha inexplorado en la presente edición, ya lo ha cubierto el Real Madrid de sobra con el partido infernal en Dortmund frente a los muy meritorios chicos de Klopp. Se les felicita a ellos por su honrosa derrota, se aprenden las lecciones y se mira hacia delante. Porque en realidad esa es la noticia: que el Madrid continúa hacia delante, con sus opciones intactas en las tres competiciones.

No vamos a decir que el Madrid hizo un buen partido. En la primera parte el equipo testó la fortaleza cardiaca de su afición, que no está habituada a estos padecimientos. Se venía de una ejecutoria impoluta en Europa y se corría el peligro de pensar que la Décima te la dan al final de una carrera de trote continuo como el refresco y la camiseta en los maratones benéficos. Pero en la segunda parte llegó desde el banquillo una reacción sin la cual la catástrofe quizá habría sido inevitable. Ancelotti reaccionó rápido y acertó al cambiar de banda a Bale; al sentar a Illarra; al sacar a Isco, que aportó parte de la pausa perdida; y al dar entrada a Casemiro, que exhibió el músculo ausente en el medio. Volvimos vivos de Alemania, donde tantas veces caímos, y en realidad eso es lo único importante.

Del partido quizá lo que más me gustó fue ver a Cristiano desgañitándose en la banda, sufriendo indeciblemente, reflejando con fidelidad en su cara crispada el sentimiento de angustia y de empuje de toda la afición como solo un líder natural puede hacerlo. No hace falta leer a Paulo Coelho para saber que el compromiso se prueba en la adversidad, y Cristiano en Dortmund encarnó casi una figura de la Pasión de Semana Santa.

Se han conquistado las cuartas semifinales consecutivas de Copa de Europa. Hay gente a la que esto le entristece y que disfruta chapoteando en el fango del cuanto peor le vaya al Madrid, mejor. Son almas descarriadas a las que hay que compadecer y, llegado el caso, ayudar a cruzar la calle que une el Paseo del Prado y la Cibeles.

Deja un comentario

Archivado bajo Real Madrid TV

Venganza bajo la lluvia

Chupar también es un arte.

Chupar también es un arte.

Tenía que quedarse ahí el marcador, en el exacto 3-0 que colocó con clase Ronaldo tras asistencia traviesa de Modric. Porque ese era el resultado que el Madrid necesitó el año pasado en el Bernabéu y no consiguió, y el que debía ofrendar a la memoria blanca para consumar su venganza con aguacero, canon climático de la venganza desde William Munny. El Real en semis salvo avance de Putin o cosa similar. Hay vuelta en el temible Westfalenstadion, Florida Park o como se llame ahora, pero este Borussia ya no mete el mismo miedo.

Y eso es exactamente lo que repetirán viudas de toda índole y robinsones de toda isla para desmerecer la contundente imagen ofrecida por un Madrid con la enfermería a rebosar de cojos, tullidos y un argentino con dolor de panza. La enfermería del Madrid es hoy por hoy un cuadro de Ribera y yo creo que va siendo hora de inventar otra enfermedad-pantalla que la socorrida y gastada gastroenteritis. Lo importante es que el Madrid sacó la actitud, subió la temperatura competitiva al alto grado que marcan las ingles de Pepe y mandó en el partido de principio a fin.

Isco debía dar el paso y lo dio. De hecho dio demasiados por momentos, la bola sorbida codiciosamente como queriendo resarcirse de muchas suplencias en una sola conducción, pero todos sabemos que el panteón de la fama está lleno de chupones. Lanzó ataques constantes, enlazó con Luka por detrás y por delante con una BBC que planeaba permutándose las posiciones y se fabricó el hueco preciso para trazar un disparo inteligente desde la frontal hasta el palo más lejano a Weidenfeller. Fue el segundo del Madrid: el primero lo había marcado Bale en el minuto tres a pase de un meritorio Carvajal, que jugó el mismo buen partido que la entera línea de zaga, con mención especial a Coentrao aparte de Pepe. ¿Deberemos agradecer también la rotura de los isquiotibiales de Marcelo? Eso es pasarse, pero desde luego con el lateral luso no hay lugar a las puertas herméticamente abiertas que a veces deja la alegría brasileña.

Lo que no vale es decir cuando la paliza al Rayo que esos huevos hay que tenerlos contra el Borussia y ahora destapar que los chicos de Klopp son una recua de mataos y que aquellos que no se ha llevado Pep ahora fuman en los baños. No, no. El Madrid anuló cualquier peligro alemán –ahí es nada, anular el peligro alemán– hasta muy avanzado el partido, y los dos disparos que no paró Pepe con alguna extremidad legítima los paró Casillas para riego de su propia maceta, llena de flores europeas.

Leer más…

Deja un comentario

3 abril, 2014 · 1:31

Lluvia en las gradas

¿Por qué me pitáis?

¿Por qué me pitáis?

Sabemos que las metáforas las carga el diablo, pero resulta difícil no advertir en la lluvia que empapó el partido contra el Rayo algo más que agua precipitándose tras un proceso de condensación atmosférica. Aunque se ganó por paliza, en el Bernabéu parecía caer sobre los jugadores cierta melancolía apresurada, cierto derrotismo prematuro que nos enfada.

El público es soberano, y puede descargar sus pitos y sus quejas sobre el equipo cuando lo estime oportuno, pero eso no nos impide señalar que demasiadas veces el público del Bernabéu pasa de soberano a despótico, de cargarse de razón a guiarse por el capricho o el despecho de marquesa, de conducir el calor que la plantilla necesita a evacuar el frío del descontento a la primera de cambio, tras 30 partidos consecutivos sin perder.

Se han vertido ríos de cháchara en los bares de Chamartín sobre qué va antes, el apoyo o la petición de cuentas, sobre si la afición madridista existe para que la diviertan los señores del calzón corto o si los señores del calzón corto han de jugar siempre con el respaldo de su hinchada. Lo sensato es que ambos estamentos, jugadores y afición, se alimenten mutuamente, y como buenos matrimonios se alienten y perdonen también.

Me perdonaréis el tono moralizante, pues no soy argentino como para andar mezclando fútbol y metafísica, pero es que los pitos al equipo del sábado me irritaron. Era obvio que el vestuario estaba tocado, que las derrotas ante Barça y Sevilla habían hecho daño, que lo último que necesitaban los jugadores era añadir a la frustración de las últimas derrotas la reprimenda de los de casa. Comprendemos que el malestar se vaya condensando en nubes situadas en el ceño del aficionado, pero pedimos humildemente que se queden en el ceño y no baje a los labios. Ya habrá tiempo para pedir cuentas, y desde luego este no es el momento.

Es en cambio el momento de dejar el señoritismo en el sofá y acudir al campo a apoyar a un equipo que pelea por las tres competiciones desde el primer año de un proyecto nuevo. Porque si no, luego en Cibeles uno corre el peligro de sentirse un poco Judas.

Deja un comentario

Archivado bajo Otros

Palizas sin calorías

El coloso de Cardiff.

El coloso de Cardiff.

La reforma moral de la grada del Bernabéu es un proyecto hermoso porque es estrictamente irrealizable. Será una de los pocos alardes de genuino romanticismo al que pueda entregarse cualquier madridista tribal o en solitario. Es cierto que Byron cruzó a nado el Helesponto pese a la deformidad congénita de sus pies, pero su hazaña no sirvió a la independencia de Grecia. Hoy Grecia pertenece a Alemania y las gradas del Bernabéu –que hoy vieron un 5-0 y se vaciaron mucho antes de verlo entero y pitaron a Diego López, a Cristiano y a Benzema– pertenecen al alma mesocrática, ternurista e invencible del pipero español, categoría eterna contra la que ya se estrelló Alonso Quijano. ¿Pasó Rust Cohle por Chamartín? ¿Se le reveló allí el secreto de la misantropía? Ya que la reforma moral del Bernabéu no es posible, Florentino Pérez, con pragmatismo, impulsa la reforma urbanística.

El resultado, digámoslo todo, engaña. Apalizar al Rayo de Paco Jémez es como pegar al Dalai Lama y no sirve como termómetro de recuperación anímica, como el crecimiento de las exportaciones no vale para medir la recuperación económica. Hasta el segundo gol, de hecho, el equipo blanco exhibió las mismas dudas que ante Barcelona y Sevilla; la herida, a qué ocultarlo, ha sido profunda. El orgullo podría sanarla en un día, pero de momento el Madrid no lo encuentra dentro de sí y necesitará un pinchazo de sus rivales para enchufarse de veras a la esperanza. La persistencia de la épica culé –penalti y expulsión– no ayuda.

En todo caso se merodeó el área rayista desde el minuto cinco. Illarra quiso ser Modric por momentos pero sus pases al hueco resultan aún de una timidez enternecedora. Xabi recibió algunos gritos de don Carlo motivados supuse por su querencia a las tablas. Pero a cambio están Di María y Bale. Fuera de Suárez no hay otro hombre que simbolice mejor la transición que el galés: va del medio a la banda, de la banda al medio, de la carrera al frenazo, de la asistencia al gol, del poderío a la caricatura también. Ejecuta la pared y el disparo con la suficiencia con que Roddick hacía su tenis de saque y volea. Cambia de ritmo como Butragueño (como dos Butragueños, uno encima de otro). Metió un gol de rematador, otro de fondista para el que partió desde el punto en que Lasa vio al portero adelantado y asistió a Ronaldo con una pausa exquisita, incoherente casi con su potencia. También falló, claro, como falló Benzema, y esta es la parte que nos desespera al pensar en Dortmund.

Leer más…

Deja un comentario

30 marzo, 2014 · 14:03

El rock de la cárcel

Parar a Rakitic: una bonita utopía.

Parar a Rakitic: una bonita utopía.

La tentación obvia para un madridista esta noche es vender a Cristiano y a Bale, echar a Ancelotti, raptar a Florentino por todo su dinero y donarlo (su dinero, no a Florentino) a la Fundación Vicente Ferrer que opera en la India; y, de paso que estamos allí, reclutar de entre los basureros de la casta intocable a un selecto ramillete de jóvenes humildes y sanos que quieran integrar la primera plantilla del Real Madrid Club de Fútbol, a poder ser con pinta de tener pegada.

La santa pegada, hay que joderse. Porque la pura verdad de la crónica de este partido, más allá de una gestión miope desde el banquillo, de una cachaza inquietante en la defensa, de una lentitud lacerante en el medio, de una puntería regional en la delantera, la pura verdad, señores, es que el Madrid tiró 26 veces a puerta y el Sevilla dos. Resultado: 2-1.

Leer más…

Deja un comentario

27 marzo, 2014 · 13:14

Lecciones que desaprender

Consecuencias de chocar con Cristiano.

Consecuencias de chocar con Cristiano.

El partido empezó sin que Schuster hubiera reconocido públicamente que era imposible ganar al Madrid, como manda la tradición, y después de eso ya no se encontró el canon en ningún momento. Y los cánones, para este equipazo, son los de la goleada probable. Ganó el Madrid, por supuesto, pero no como debía haberlo hecho. Esta semana hay que empezar por entrenar el pase de la muerte, don Carlo, y por desaprender el tiro al muñeco.

Vi el Madrid-Málaga en una taberna flamenca, con hilo musical de Mercé a Morente en lugar de locución Prisa, y la narración del juego ganó tanta exactitud lógica como expresividad emocional. Asombra lo bien que marida el quejío con un despeje de Varane, un penalti no pitado de Carvajal o una zancadilla sobre Bale. De ese tributo al folclore quiso participar Ancelotti alineando a Isco, héroe local. Nunca lo hiciera. El malagueño no solo anduvo desactivado y tímido todo el encuentro sino que decidió cuestionar su delicado crédito de falso nueve fallando a lo grande un mano a mano ante Willy Caballero. La afición le reconoció el gesto aplaudiéndolo a rabiar cuando fue sustituido. El chaval necesita diván, pero sabemos que es muy bueno.

El Madrid jugaba raro, inconexo, dubitativo. Cierta aflamencada improvisación. Contaba con la ventaja de que el Málaga jugaba peor. Pero presionaba y robaba, circunstancias que empezaron a inquietar al técnico italiano, que hubo de levantarse del banquillo y ponerse a dar órdenes con la mano derecha. Y amenazaba incluso con sacarse la izquierda del bolsillo, aunque al final la sangre no llegó al río.

Cristiano marcó un golazo de esos suyos indefendibles, todo individualismo poderoso que provoca grietas en la santa pizarra del táctico. Si no tiene hueco para tirar, tapado por tres defensas, se lo crea y dispara. Y gol. Eso es el fútbol, que diría Beckenbauer.

Leer más…

Deja un comentario

16 marzo, 2014 · 13:30

Marcelo: sin etiquetas, por favor

Marcelo: el caos productivo.

Marcelo: el caos productivo.

Cuando uno teclea Marcelo en Google, enseguida salta la Wikipedia a tratar de cumplir con la ardua función de clasificarle: “Marcelo Vieira da Silva Júnior –conocido simplemente como Marcelo– es un futbolista brasileño del Real Madrid C.F. de la Primera División de España. Juega principalmente de lateral izquierdo aunque también ha sido alineado como extremo e interior…”, etcétera. Y ya desde esta segunda frase comprobamos los problemas que encuentra la Wikipedia para etiquetarle. Asegura que Marcelo juega principalmente de lateral izquierdo, pero se apresura a añadir que puede jugar de extremo, e incluso de interior, y se para ahí por no tener que constatar que este Marcelo en mitad de un partido también se desempeña como media punta, y que no pocas veces ha marcado goles que exigen la habilidad de un delantero puro.

Uno de esos goles lo marcó el domingo contra el Levante. Primero amagó al defensor con una finta elástica que solo está al alcance de caderas brasileñas, y después sacó el interior de su pie menos bueno para imprimir la rosca perfecta que deposita delicadamente el balón en la red lateral del palo largo, tan lejos de Keylor Navas. Es un gol que debería haber marcado un atacante especializado, pero que marcó un defensa. O alguien que nos empeñamos en catalogar como defensa. Porque Marcelo, haciendo estas cosas, desafía la etiqueta que le reservan las enciclopedias y las pizarras de los periódicos. A falta de mayor exactitud habremos de convenir en que Marcelo es un lateral inclasificable, que no hay otro como él y que fracasarán cuantos laterales traten de imitar lo que él hace, porque la alegría de su caos productivo no se aprende.

A Marcelo, cuando vino al Madrid hace ya ocho años, se le comparó apresuradamente con Roberto Carlos porque era brasileño y porque jugaba de lateral zurdo. Hay que ver cómo nos gusta poner listones mitológicos a los recién llegados al Madrid. La mayoría no pueden saltarlos, claro, salvo Cristiano Ronaldo que los va saltando todos en fila y uno encima del otro. Pero algunos son capaces de resistir la comparación con un antiguo mito a fuerza de talento, entrega y tenacidad. Marcelo, y es hora de decirlo ya, tiene margen para terminar prestando al Madrid el mismo rendimiento acumulado que prestó Roberto Carlos. Le falta una asistencia en la final de la Champions como la que Roberto cedió a Zidane, pero no mucho más.

Cuando el partido se atasca, llamad a Marcelo. Cuando las ideas se agotan, llamad a Marcelo. Cuando la defensa rival parece impenetrable, llamad a Marcelo. Cuando la táctica no da resultado, cuando el contrincante te tiene donde él quería, cuando suena la hora del todo o nada, alzad la voz y llamad a gritos a Marcelo. Y algo pasará.

A otros corresponde la seriedad y la colocación milimétrica. Al Madrid le da Marcelo fantasía por banda y sonrisas en el vestuario. Y un jugador así no tiene ni precio, ni corsé, ni etiqueta.

(La Lupa, Real Madrid TV, 13 de marzo de 2014)

La locución aquí, a partir del 58:00.

Deja un comentario

Archivado bajo Real Madrid TV