
De todas las señorías que podrían haber preguntado a Koldo por la tranquilidad de su conciencia fue a preguntarle un senador de Bildu. Y en ese preciso instante el sentido moral del asesor de Ábalos, que seguramente lleva décadas dormido, despertó.

De todas las señorías que podrían haber preguntado a Koldo por la tranquilidad de su conciencia fue a preguntarle un senador de Bildu. Y en ese preciso instante el sentido moral del asesor de Ábalos, que seguramente lleva décadas dormido, despertó.

Dice doña Úrsula que otra guerra europea es posible, aunque los optimistas confían en que no se parezca a las dos anteriores. Ni siquiera Einstein imaginaba la Tercera Guerra Mundial, pero a cambio estaba convencido de que en la Cuarta lucharíamos con palos y piedras, al modo de una abrupta elipsis regresiva de Kubrick. La humanidad tendrá así la oportunidad de recomenzar, y dentro de la humanidad también la tendremos los españoles: no todo van a ser malas noticias.

Iba a escribir contra Ábalos, como todo el mundo, empezando por sus compañeros de partido y de Gobierno. Esos que todo se lo deben y que se avergüenzan de su benefactor, carne de su carne, nómina de su nómina. Iba a escribir, parafraseando a Borges, que el destino se complace en la paradoja, y que por eso el hombre que defendió la moción de censura contra la corrupción de la que nació el sanchismo es el mismo hombre que el sanchismo pretende ahora extirparse, como si eso fuera posible. Iba a escribir que Ábalos no es un militante socialista sino un símbolo fundacional: el paradigma ético y estético de la pesada farsa que dura ya seis años, cuando España era una democracia menos deteriorada y más próspera, cuando todas las líneas rojas estaban efectivamente pintadas de rojo. Iba a escribir que la única verdad del sexenio negro que inauguró Ábalos en tribuna era la toma del poder a cualquier precio, y que como había precios que el socialismo ilustrado se resistía a pagar (porque intuía la factura territorial que el PSOE ya está pagando), echaron al rey loco de la secretaría general. Solo pudo recuperarla recurriendo al populismo podémico entre las bases y a conciencias inescrupulosas entre los cuadros.

La koldosfera fue un movimiento coprocrático que gobernó España con una fórmula alquímica patentada por el brazo tonto del rey Midas, que convertía en mierda todo lo que tocaba, aunque las mejores pituitarias de aquel Gobierno juraban que era oro, justicia social, regeneración democrática. Lo fundó un puerta de burdel con antecedentes ascendido a capataz del secretario de Organización, a quien le fue presentado por otro secretario de Organización. Cómo no iba a presentárselo si el propio líder del movimiento, de nombre Pedro, había escrito de él: «Este guerrillero de grandes dimensiones físicas y corazón comprometido es un referente en la lucha contra las políticas de la derecha. Inagotable aizkolari, gigante de la militancia».

En el salón familiar de los Calviño, al pie del árbol, ha aparecido una presidencia del Banco Europeo de Inversiones y la todavía vicepresidenta ha vuelto a ser niña. Una nueva candidez le alumbra el rostro, una risa cascabelera interrumpe sus entrevistas y hasta ve guapa a Yolanda Díaz. No es para menos: se trata de la única española que va a cuadruplicar su sueldo por perder de vista a Pedro Sánchez. Ni Frank Capra habría imaginado navidad tan redonda. Los niños de San Ildefonso componen un coro trágico griego al lado de doña Nadia, que debería cantar el gordo este año con más autoridad que nadie.

Lo único que ha escrito Pedro del libro que anda promocionando es el título y ya sabemos por qué. Tierra firme es la metáfora del presupuesto público saqueado por las zorras sin uvas del partido, de la academia o de los medios -valgan las redundancias- que pusieron bajo sospecha la meritocracia cuando les resultó inalcanzable y se entregaron al pillaje colonial con los gayumbos a la altura del tobillo. Viva Pedro, que nos salva del fascismo y la intemperie laboral: apuremos el enchufe mientras dure y tonto el último. Que no quede una sola institución sin su gusano.
GAZPACHO CON TABASCO
blog personal de un cierto jarroson
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain
you are so cute when you are frustrated, dear
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain
“Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar”. M. Twain