Archivo de la etiqueta: Albert Rivera

Hagan política

15589830501602

Política.

La única verdad que deben contemplar los aficionados al diseño de pactos poselectorales no es el cordón sanitario al PSOE, ni la foto de Colón, ni los entrañables órdagos de Podemos y Vox. Estos marcos mentales, tan coloridos, pertenecen a la prehistoria electoral, remoto periodo comprendido entre mayo de 2015 y mayo de 2019 en que se trataba de evitar a toda costa la consideración del votante como mayor de edad. Pero es hora de abandonar la infancia. La única verdad, españoles, es que la campaña ha muerto. Los votantes han repartido nuevas cartas y los partidos jugarán nuevas bazas. Hay un puñado de ciudades y al menos cinco autonomías en disputa: Madrid, Castilla y León, Aragón, Murcia, Navarra. Ciudadanos decidirá con quién manda en todas ellas. A esa capacidad de decisión que Podemos ha perdido se le llama poder, y el poder en manos de Rivera no es algo que tranquilice ni al PSOE ni al PP. Tampoco a los politólogos acostumbrados a que mande el PSOE o el PP, autómatas binarios que profetizan la desaparición de Cs un minuto antes de que se abran las urnas y Cs mejore notablemente sus resultados; momento en que se apresuran a pedir dimisiones. Pero la politología es hija de la ufología y el papel cuché, y nadie es del todo responsable de sus obsesiones.

El vetusto engranaje del maniqueísmo nacional empezó a griparse ayer cuando Arrimadas anunció un comité negociador de gobiernos constitucionalistas (incluyendo al PSOE) que jubilaba la socorrida plantilla mental de las-tres-derechas. En ese preciso instante Cs volvió a parecer peligrosamente socialdemócrata a los conservadores sin dejar de exhibir un amenazante perfil conservador a los ojos de los socialistas. Todo depende del punto del mapa donde se libre la batalla y se pueda defender el propio programa. La portavocía de Mesquida y los mensajes de Villacís balizan la misma intención: diálogo a derecha… y a izquierda. Cuando las elecciones pasan, la vida inteligente -ondulante, diría Pla– recobra su honorable lugar en la política.

Leer más…

Deja un comentario

28 mayo, 2019 · 10:44

Danza Pedrette

15587135186658

Góspel sanchista.

La mano arriba, cintura sola, da media vuelta, ¡danza Pedrette! Ya está aquí el verano, y un tema escala en todas las listas para acompañar nuestras barbacoas de chancla y sangría en la España eterna del acomodo al poder a cambio de una morcilla que en el asador reviente, y ríase la gente. La canta la izquierda, la canta el moderao, la canta el tertuliano con el tópico en la mano. Suena en bucle la danza Pedrette en la radiofórmula y la corean en la tele bailarinas mestizas, llegadas de todos los puntos de la España plurinacional, a las que llaman las pedrettes. Sus contoneos son castos, inequívocamente empoderados, pero lo que de ellas seduce es su sincronización coreana, el balanceo mental al compás que marca La Moncloa. ¡Baila como Iceta, hermano!

La danza Pedrette celebra que Pedro es amor, corazón electoral, Doñana para todos. ¿Quién puede resistirse? El hosco sanchismo de manual de resistencia murió el 28 de abril. Por obra y gracia del mismo porcentaje de voto que cosechó Rubalcaba cuando era un fracasado, nació el pedrettismo como una fe renovada, un góspel de gratitud a Sánchez por habernos salvado del Maligno, mítica criatura que habita el averno localizado en Colón, según los Iker Jiménez del pedrettismo.

Leer más…

Deja un comentario

26 mayo, 2019 · 19:47

Cuándo se jodió el PP

Soraya_Saenz_de_Santamaria-PP_Partido_Popular-Bolsos-Mariano_Rajoy_Brey-Famosos_311730342_80121012_1024x576

El Chernobyl del PP.

El PP tiene dos almas, la aznarista y la marianista, pero no sabemos si habrá una tercera: la casadista. Casado es un aznarista de corazón que fue ascendido a portavoz por Rajoy para competir en los medios con las caras jóvenes de Cs, de modo que estaba en la posición ideal para integrar las dos almas en mismo proyecto. Ahora bien, uno no hace política en el aire sino en el terreno mutante de la realidad, y no todos se adaptan igual a las inclemencias del tiempo y del espacio. Con el calendario en contra, Casado escogió la lealtad a falta del liderazgo -el buen líder sabe armonizar a los diferentes- y bajo esa obsesión elaboró unas listas iconoclastas que, junto con la cizaña de la ambigüedad y la corrupción, purgaban también el grano de la experiencia. Hoy este PP se estrena en el Congreso sin equipo económico reconocible, y eso es imperdonable para su electorado. Al error orgánico añadió luego el estratégico. Se equivocó primero de aliado, desempolvando a Aznar para seducir a los votantes de Vox; perdió 71 escaños, experimentó una súbita epifanía centrista a la mañana siguiente y ahora se equivoca de adversario, movilizando a Rajoy para confrontar con Cs. Fruto de su errático vagar entre dos almas es la frase sonambúlica que pronunció ayer: «No tener complejos es lo que nos hace moderados». Que es algo así como decir que no comer verdura es lo que nos hace vegetarianos.

Así que Casado tiene lo suyo, que es mucho y puede serlo todo. Pero él no es el culpable del hundimiento. El marianismo conspirativo que aguarda un descalabro el 26-M para sustituirlo por Feijóo interpreta la debacle del 28-A como un espaldarazo a su burocrática, abúlica, inercial concepción de la política. Pensar así supone añadir soberbia a la ceguera. Porque los exvotantes del PP huyen de la radiación de un estallido que se registró la tarde exacta en que un bolso reemplazó la voluntad del líder del centroderecha, ocupado en una humillante sobremesa de cálculo y alcohol. Ahí se jodió el PP. Ahí se hizo pedazos. Por esa herida sangra el español que aún confió en Rajoy cuando ya se acumulaban incumplimientos y escándalos por mero pánico a la alternativa que la moción entronizó. Y se la lamerá durante años, porque nunca se habían reído así de él. Nunca.

Leer más…

Deja un comentario

21 mayo, 2019 · 13:04

Un Sánchez contra Rivera hasta 2023

15564923366163

Oposición.

Mira que el truco se veía a kilómetros. Mira que lo habíamos avisado. Mira que todos sabemos que en España gana la derecha únicamente cuando la izquierda se queda en casa. Mira que escribimos que Sánchez besaba cada noche un póster de Santi Abascal, cuyos mítines inflamaban al pueblo elegido tanto como movilizaban en su contra a los aterrados progres. Vox ha sido el regalo incalculable que se encontró el candidato menos querido de la historia del PSOE: fragmentó a su alternativa y aglutinó en torno a Sánchez el voto útil de la izquierda. Todo estaba sobradamente advertido, como también que a Vox la vida de escaño se le antojará bastante menos épica que las cabalgadas en campaña, así que prevemos una pronta domesticación de nuestros patrióticos jinetes, cuyo voto resultará baldío esta legislatura dada la correlación de fuerzas. Siempre podrán decir que nadie les venció en la categoría de mítines multitudinarios; los mismos mítines que sirvieron para llenar de votos las sacas socialistas como no las habrían llenado ni los mítines del PP ni los de Cs. Pero hay otra España de decibelio bajo y razón tímida que se expresa a solas en una urna, y resulta que es más numerosa.

Si en tiempos volátiles cada cita con las urnas examina también el crédito de los periódicos, podemos presumir de que el nuestro sale reforzado del 28-A. Porque ha pasado exactamente lo que dijimos que pasaría. La crisis de representatividad en la política occidental favorece la emergencia de opciones populistas que fomentan un voto expresivo, identitario, poco cerebral, si es que alguna vez se votó solo con el cerebro. Con todo, España no es por fortuna ni la América de Trump ni la Inglaterra del Brexit, y es culpa de no pocos tertulianos -sospechosamente coincidentes con el argumentario de Moncloa- haber sobredimensionado adrede la riada de Vox que finalmente se ha quedado en 24 escaños. Como tampoco fue tal la cacareada remontada de Unidas Podemos, lo que abre la puerta a un relevo en la dirección morada de tal modo que Pablo pueda al fin practicar menos el paternalismo de Estado y más el de chalé.

Leer más…

Deja un comentario

29 abril, 2019 · 13:55

La España de la idea

15562955652232

La rabia o la idea.

Cuando Cs comenzó su expansión por España, quedaban tres años para que el nacionalismo tratara de separar de un golpe a los puros de los mestizos y a los ricos de los pobres. Por eso su discurso, sin olvidar la resistencia a la ingeniería social pujolista que les hizo nacer -nacer para sobrevivir-, se centraba en la impugnación de la trampa bipartidista. En la que necesariamente caía el españolito que venía al mundo por falta de opciones. Una amiga me dio entonces una razón singular para votar a Cs: «Votaré para saber que existo». Había votado al PSOE y al PP, le gustaban cosas de unos y otros, y no quería resignarse a parecer facha cuatro años y roja los cuatro siguientes. El apoyo al partido que reivindica la ciudadanía se convertía así en voto identitario: «No soy lo que queréis que sea: ni la tesis de unos ni la antítesis de otros». El futuro, tercia Hegel, pertenece a quienes logran la síntesis.

El resurgimiento deliberado de las dos Españas en esta campaña devuelve vigencia a esa rebeldía. La moción abrió una brecha en el constitucionalismo y Sánchez, una vulgar criatura de aparato obsesionada con el poder a cualquier precio, cavó más honda la zanja cada viernes para lucrarse de ese maniqueísmo: a un lado los fachas, al otro él. Y cada miércoles, en el Congreso, apuntaba a Rivera como el mayor obstáculo para el crédito de su relato, empujándolo al bando conservador para quedarse el votante de centro, el que hace frontera con el PSOE. El que mañana lo decide todo. El que, si no se traga la propaganda gubernamental y apoya a Cs, desaloja a Sánchez.

Leer más…

Deja un comentario

28 abril, 2019 · 17:39

Albert Rivera y la política rocanrol

15561173861108

Política.

El fichaje de Ángel Garrido por Ciudadanos a cuatro días de unas elecciones generales que entre otras cosas dirimirán el liderazgo del centroderecha es un capítulo de Netflix. Tiene de todo. Él se enteró por la prensa de que Casado no contaba con él y por la prensa se ha enterado Casado de que Garrido se va con Rivera después de haber firmado su conformidad con el puesto número 4 en las listas del PP a las europeas. Pero Garrido solo pierde dinero -en Bruselas se vive bien-, porque el respeto de su ex partido ya sentía haberlo perdido cuando le sustituyeron por Díaz Ayuso, cuyas sentencias públicas están más cerca de Yogi Berra («Es difícil hacer predicciones, especialmente sobre el futuro») que de Eleanor Roosevelt. El barón que no cedió al chantaje del taxi y empezó en UCD puede vender afinidad a Cs.

La maniobra de Garrido desnuda una venganza fría, cariñosamente planeada, que expresa en toda su impactante crudeza hasta qué punto el 28-A no dirime solo la permanencia de Pedro Sánchez en el poder sino el liderazgo del centroderecha que se disputan Rivera y Casado. Disputa que afloró con virulencia en los debates: el primero lo ganó Rivera y en el segundo estuvo mejor Casado, pero el golpe de mano del líder naranja a la mañana siguiente entierra esos ecos triunfales junto con la insidia ya ociosa de su entendimiento poselectoral con el PSOE. Rivera ya no quiere ser la bisagra de nadie ni jugar a centro impoluto: quiere acercarse al PP hasta rebasarlo. Que eso revele un delirio de grandeza o el instinto de quien ha olido sangre -el PP sufre por añadidura la hemorragia hacia Vox, adonde se ha marchado hasta el autor del logo de la gaviota- lo dirán las urnas. Pero de momento ha conseguido que de aquí a las elecciones se hable de su aspiración a liderar la alternativa al sanchismo. Se llama guerra psicológica.

Leer más…

Deja un comentario

24 abril, 2019 · 18:31

Animal Rivera

15547514537476

Un político.

Albert Rivera es un animal político, pero es un animal acorralado. Una partida ambidiestra de cazadores obsesionados con el pedigrí ideológico asedia su madriguera centrista: le exigen que salga a la luz y entregue sus votos. Que reconozca de una vez que España no es país para centro, ni jardín para anfibios que asuman el aborto, la eutanasia, el matrimonio gay o los permisos de paternidad sin dejar de promover la moderación fiscal y la unidad de España. La política ibérica se organiza en cotos vedados desde tiempo inmemorial pero Rivera es un predador cimarrón, nacido en campo abierto, que invade los terrenos de los demás para llevarse sus votos sin permiso. Hizo el pacto del abrazo con Sánchez y por tanto no es de fiar para la derecha; hizo presidente a Rajoy antes de ir a terceras elecciones y por tanto no es de fiar para la izquierda. Si no pacta, su partido es inútil; si pacta, es volátil. Quizá debería rendirse y acabar de una vez con su forma furtiva de existencia, renunciar a vivir adaptándose al medio como una fiera desesperada a la que le han cambiado de hábitat como mínimo tres veces: el pujolismo, el marianismo, el sanchismo. A todos ha sobrevivido, pero quizá debería dejarse ir resignadamente hacia una madurez confortable de chalé, bando o bisagra. Una vida española, al fin y al cabo.

El animal Rivera, sin embargo, no acepta su destino. Que según los que hacen las encuestas solo puede ser la sala de trofeos de los cazadores convencionales. A la entrada de su madriguera le han pintado esvásticas, signos masónicos y lazos amarillos. Le advierten de que ahí dentro escasea el oxígeno y de que pronto tendrá que salir, y entregarse. Sus 13 años de merodeo por el páramo agreste de Caín tocan a su fin. Esta vez desaparecerá.

Leer más…

Deja un comentario

9 abril, 2019 · 11:02

Cs en la diana

15523264202270

Objetivo a batir.

Cada mañana Pedro Sánchez besa el póster de Santiago Abascal que tiene en el despacho y clava otro alfiler en el muñeco vudú que representa a Albert Rivera. ¿Pensamiento mágico? No: demoscopia y ley de D’ Hondt. Para seguir en el poder -gobernar es otra cosa-, Sánchez necesita que Vox continúe haciendo lo que mejor hace: ahondar la fragmentación del centro-derecha y asustar al votante progre para que no se le ocurra quedarse en el sofá. Mariano Rajoy también besaba la pantalla de La Sexta en aquellas noches gloriosas de Pablo Iglesias que lograron dividir a la izquierda y movilizar el voto del miedo al miliciano. Y como es mentira que la derecha sea más pragmática que la izquierda, su voto estomacal al Señor de los Caballos servirá para blindar a Sánchez en el cargo tras el 28-A.

A no ser, claro, que fracase la furiosa demonización de Cs, que en Andalucía le robó votos decisivos. Con PP-Vox enfrente, el sanchismo gobernaría tranquilo; pero la cuña naranja hace frontera con el voto socialista que no perdona a Sánchez no ya su pecado original al pactar la censura con Puigdemont sino su forzosa reincidencia frankensteiniana a partir de mayo, indultos mediante y consumadas la purga en PDeCAT y la alianza entre ERC y Bildu. Cuanto más gruesa la cuña naranja, más menguada la expectativa sanchista; cuanto más delgada, más segura la polarización que beneficia al bipartidismo. Así que urge aniquilar a Ciudadanos: de eso va esta campaña. El PP martilleará los oídos de sus dudosos con que Rivera se pirra por abrazar a Sánchez y el PSOE los de los suyos con que Rivera es indistinguible de Abascal. El acusado, entretanto, sueña un pacto andaluz, donde de momento no hay gais colgados de grúas ni mujeres recluidas en cocinas.

Leer más…

Deja un comentario

12 marzo, 2019 · 13:54