Tres escenas agustinas de infancia, juventud y madurez

En la primera escena paseo por la calle Padre Damián, en Madrid, y me detengo al pie de la cuesta del colegio San Agustín, frente al Santiago Bernabéu, por la que mi hermano mayor y yo subíamos cada mañana para ir a clase. La megafonía recibía a los alumnos difundiendo un breve comentario del Evangelio. Recuerdo el día en que me tocó leerlo a mí como un acontecimiento central de mi niñez: quizá porque me equivoqué en una palabra. Estábamos a finales de los 80, cuando los niños de seis años íbamos solos al colegio con una mochila y un bonobús. Recuerdo una campaña contra algo terrible llamado sida, y las imágenes de la demolición de cierto muro alemán abriendo el telediario. Recuerdo el quiosco de chucherías del patio donde dilapidábamos la paga semanal; y la feria que montaban una semana al año dentro del recinto escolar. Recuerdo la importancia que le daba el padre Corredor a la campaña del Domund, y la capilla donde mi madre alguna vez se quedó a rezar antes de recogerme, y el boletín de los misioneros con aquel escudo que tanto me impresionaba: un corazón ardiendo atravesado por una flecha. Y recuerdo que los profesores eran tan buenos que cuando me cambiaron de colegio yo iba un curso por delante en matemáticas y quizá dos o tres en lectura. Pero aún habían de pasar algunos años hasta que leyera las Confesiones.

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2 comentarios

12 mayo, 2025 · 8:13

2 Respuestas a “Tres escenas agustinas de infancia, juventud y madurez

  1. Avatar de Tutto santo ha un pasatto Tutto santo ha un pasatto

    No recuerdo si era en italiano o en inglés como figuraba esta sentencia en una bocacalle de la más bien pedestre aunque lindamente nombrada calle del lucero, aquí por donde vivo. Si alguien encuentra demasiadas jaculatorias en las confesiones, un buen remedio sería empezarlas por el asombroso libro 10, el de la memoria, con un paso bastante más ligero de lo acostumbrado. Ferte per extremas gentis et ferte per undas, que decía uno de los espléndidos paganos de San Agustin.

    Sí, creo que estaba en inglés, porque me suena la apódosis (sí, siempre los paralelismos y las antítesis de que escribía Lapesa): every sinner has a future.

  2. Avatar de libido cognoscendi libido cognoscendi

    También piensa uno que la ‘memoria’ es la más descuidada de las tres (inteligencia, voluntad) como si fuera un entretenimiento mitad senil mitad regulero. A mi me parece que la memoria, al menos en su origen griego, es más un intensivo de ‘mente’, en la que caben todas (¿todas? todas, qué demonios) las cosas, incluidas las por venir. En tus vastos campos y vestíbulos vagaría, etc etc

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