
-Quítalo -le ruega José Carlos Montoya a Sandra Barneda al comienzo de la escena memorable. La toma/meme de La isla de las tentaciones que ha cautivado al mundo.
-¿Lo quito?
-No -musita con un zapateo febril.
El concursante se contradice. Quiere y no quiere ver a su novia acostándose con otro. Ansía la claridad pero teme la quemadura. Al fin vence la cabeza, fiel a la sentencia que abre la Metafísica de Aristóteles: «Todos los hombres desean por naturaleza saber».







Recuerda algo a Zampanò sacudiéndose las cadenas del pecho. O a otra criatura también de Dino de Laurentiis, Scwarzie, crucificado y mordiendo el cuello al buitre que ha cometido la imprudencia de ir a incordiar a Conán. Esta telecinco es italiana ¿no? y anteriormente de la ONCE, fundada por Serrano Suñer para acabar con la indefensión de gente abocada a los cantares de ciego y cosas similares.