
Mañana quedará oficialmente inaugurado el año que el Gobierno consagra a la flebitis, la heroica dolencia que mató en la cama al general Franco. Se espera un centenar de fastos de reconocimiento al trombo que coaguló definitivamente la sangre del dictador. Otros pueblos europeos celebran revoluciones: el nuestro como mucho celebra inflamaciones.







Hay una frase de Franco, dirigida a su subordinado Girón de Velasco en el arranque de la segunda guerra mundial, sobre los prospectos de la misma: más o menos ‘Esta guerra la libraran los invencibles contra los inagotables. La ganaran los inagotables’. Quizá les parezca demasiado genérica o sibilina, como me lo ha parecido a mi en ocasiones, pero el caso es que en Relaciones Internacionales no conozco una tan buena como esa.