Unamuno no venció, pero aún sigue convenciendo

Es justo que la Biblioteca Nacional dedique una exposición al hombre más libre de una España de fanáticos. Diez años tenía Miguel de Unamuno cuando vio entrar a las tropas liberales en Bilbao y sintió que su corazón de «niño viejo» cabalgaba con ellas como si fueran contradicciones. En el laberinto de causas políticas y controversias históricas que fatigó el menos cerebral de nuestros intelectuales parece fácil perderse, pero es más fácil encontrarse si tiramos del hilo intacto de su espíritu, que siempre toma partido infalible por el individuo y no la masa, por la dignidad y no la ideología.

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1 comentario

26 octubre, 2024 · 9:05

Una respuesta a “Unamuno no venció, pero aún sigue convenciendo

  1. Avatar de 'Puertas que son un burladero' 'Puertas que son un burladero'

    A mi me gusta el admirador con recato, pongamos por caso el que puesto a imitar la perfecta casada, Fray Luis y el libro de los proverbios, encuentra una mujer que no quiere casorios, aunque sí desde luego implicación -central- en la vida de los que tiene alrededor y desfila ante los ojos del clasicista con el nombre de Tula, tema de perfecto de ‘fero’, desde llevar hasta soportar. Je te connais et t’admire en silence.

    Y luego me intriga el final, cuando descansando de las canciones renacentistas se enroca en el casticismo de los romances y de las coplas: ‘leer, leer; el alma olvida/los que pasaron;/se queda en las que quedan, las ficciones,/las flores de la pluma/las solas, las humanas creaciones,/ el poso de la espuma./Leer, leer, leer; seré lectura/ mañana también yo?/seré mi criador, mi criatura’?/ Seré lo que pasó?’

    ¿Oíste, Jorge Luis? Sí, yo creo que bien oído. Igual que Millán Astray, que al día siguiente de la muerte de Unamuno, día de año nuevo, ordenó la liberación de los presos que hubiese en Salamanca.

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