
El éxito descabellado de Taylor Swift nos interpela especialmente a quienes no comprendemos sus motivos. Un magnetismo global de tal calibre debe considerarse al margen de que nos gusten sus canciones. Porque si la cantante de Pensilvania encarna el mayor fenómeno pop de nuestro tiempo, y así lo acreditan sus números, entonces el swiftismo describe el espíritu de la época con una elocuencia que sería estúpido desoír.






