
Esta guerra es un territorio fértil para las circunspectas incursiones del tonto de los grises. Sus opiniones se distinguen porque se internan en el conflicto entre terror y democracia con el casco azul de la Paz calado hasta las cejas, aunque debajo yace la materia gris de un cerebro cobarde y romo. Estas mentes delicadas gimen bajo la presión de dos radicalismos que ellas perciben en pie de igualdad: el de quienes masacran bebés cara a cara al más ario estilo SS y el de quienes pretenden asegurarse de que no vuelvan a hacerlo.






