
Ahora entendemos mejor el concepto de matria que doña Yolanda puso en circulación hace dos años. No se trataba de subrayar la vocación maternal del Estado de bienestar -semejante interpretación abundaría en los roles de género fijados por el patriarcado, según los cuales el padre castiga y la madre cuida- sino su destino personal de paridora de naciones ibéricas, de partera de la profecía plurinacional que está a punto de consumarse entre nosotros. Se nos anuncia una navidad constituyente, con el PNV de mula, Junts de buey y un jovencísimo Frankenstein balbuceando lenguas cooficiales en el pajar.







Bianca Castafiore, hija de Milan: «Río de verme tan cuqui en el espejo»
a cuenta del último libro de Villa García, que puede no tener mucho que ver con la señora Díaz (:todo) : «como siempre hubo un nutrido grupo de «burgueses» enrolados en las organizaciones «proletarias» como revolucionarios profesionales, los anarcosindicalistas identificaban al enemigo por exclusión: lo eran todos los que se negaban a formar bajo sus banderas y aceptar sus objetivos». Aunque más escueto es «A ello se sumaba la […] ilimitada capacidad del Ejecutivo y de sus delegados de procurarse impunidad en un régimen constitucional». Venga, Villa, a por la segunda edición