Archivo de la etiqueta: orgullo viejoven

Contra el bumerato

La próxima revolución, como todas las anteriores, la harán jóvenes airados sin mucho que perder dirigidos por el resentimiento de quienes no ganaron todo lo que esperaban. Perdedores de la globalización que aguardan su momento para auparse a la cresta de la ola sobre hombros más lozanos, delimitando el terreno de la guerra cultural y marcando con dos garabatos al enemigo. Luego, una muchachada ingenua los seguirá hasta las afueras de Hamelín. Lo de siempre.

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30 septiembre, 2025 · 18:45

La censurada felicidad del censor Tamames

Acaba de publicarse el índice de los países más felices del mundo y España ocupa el puesto trigésimo segundo, por detrás de Estonia y por delante de Italia. Para desacreditar la lista basta señalar que la lidera Finlandia por sexto año consecutivo, posición que solo se explica por su turolense nivel de despoblación -si el infierno son los otros, como estableció Sartre, entonces Finlandia debe de ser el paraíso- o porque los encuestadores hayan preguntado a los renos. Uno pasó cierta vez por Helsinki y no sintió ni frío ni calor, seguramente porque era verano.

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22 marzo, 2023 · 20:38

El tamamazo

Hasta la fecha me he sentido excluido de la angustia general por el paso del tiempo. La juventud siempre me ha molestado un poco, empezando por la mía, así que en cuanto pude me dejé barba, fatigué los libros de escritores muertos hace siglos y me aferré al constitucionalismo liberal cuando el último grito de mi generación clamaba por la democracia directa en las plazas de España. Atesoro con emoción las reacciones a mis argumentos en La Sexta por aquellos años: «¡Tan joven y ya tan rancio!». Hoy es fácil reírse de Podemos, pero yo entonces me limitaba a seguir el dictado de mi naturaleza. Y no solo por intereses materiales -esa gerontofilia hispánica que sacraliza al pensionista y condena al universitario al desempleo o al exilio- sino espirituales: descubría más libertad en el pasado que en el presente. Lo confirmé el otro día en la entrega del premio Bravo con que ha tenido a bien distinguirme la Conferencia Episcopal; quien aún piensa que no hay nada más rompedor que la entrevista de un streamer es porque nunca ha comido off the record con un arzobispo. Por lo demás he estudiado sin gozo las vanguardias, pero nunca he comprendido los carísimos desvelos de la gente por perseguir el sueño de la eterna juventud en un bote de sérum, en un quirófano dermoestético o en un laboratorio financiado para detener el envejecimiento celular. Yo soñaba más bien con anticipar la vejez, y como tengo al invencible Cronos de mi parte lo voy consiguiendo. Incluso publiqué un manifiesto viejoven en este periódico.

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5 febrero, 2023 · 21:07

Es duro tener 20 años

Es duro tener 20 años en 2020, reconoció Macron paternalmente el día que anunció otro confinamiento. Piadoso, no añadió que hay edades peores para vivir bajo el imperio funeral de la covid. Si la ola de primavera nos redescubrió la vulnerabilidad esencial de la vejez, cuando el ángel exterminador se demoró en las residencias, la ola de otoño nos ofrece el insolente espectáculo de la salud juvenil. Tanta salud en un mundo enfermo genera frustración. Y a los 20 años no todos saben aliviarse con poses de filtro o acordes becquerianos a la guitarra.

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5 noviembre, 2020 · 8:19

Manifiesto viejoven

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Creadores de El Ganso.

El fantasma de la juventud recorre Europa. Sus provectos habitantes se obsesionan con permanecer eternamente jóvenes, encomendando su piel al bisturí y su mente a la prensa jíbara de la red social, de la que el intelecto más desarrollado sale reducido a la adolescencia. La veteranía es la nueva lepra. La madurez ya no representa la edad dorada en que la persona consuma su realización: hoy es expulsada de la política, del periodismo y de la publicidad, por no hablar del amor o los gimnasios. El mundo quiere ser joven, te ordena mantenerte joven, te exhorta a parecerlo. Pero se trata de un mandato hipócrita. La juventud no solo está sobrevalorada: constituye la etapa más perversa de la vida, porque se exige imperiosamente para el éxito social mientras se castiga severamente en el mercado laboral. Basta un vistazo a los Presupuestos para concluir que los jóvenes, en el fondo, no interesan a nadie. Y mientras, los viejos siguen generando rechazo. Como diría Lenin, ¿qué hacer? Solo queda una salida: ser viejoven.

El viejoven es un treintañero que no prolonga la adolescencia sino anticipa la madurez. No quiere hacer la revolución sino gozar ya de los placeres reservados a los mayores. No se compra otra moto sino recorre España en una oscura berlina cuyo sistema de navegación memoriza paradores y estrellas Michelin. No recela de la autoridad del Estado sino se resigna a cumplir minuciosamente con Hacienda, en la esperanza de que su dinero pague el tratamiento de una humilde abuela extremeña y no las putas de un corrupto jerarca socialista, pepero o convergente. No admite otra responsabilidad sobre sus errores que el albedrío, ni delega la búsqueda de la felicidad en el Gobierno. Acepta el limitado poder de la democracia para transformar la realidad; y en parte le complace, porque la realidad es precisamente su mejor aliada. Nunca presta crédito a una buena conspiranoia. Y no se victimiza jamás, porque mira fuera del primer mundo y sabe que no tiene derecho a quejarse.

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El bueno (Mercedes Alaya), el feo (Iceta) y el malo (Rodrigo lanza) en La Linterna de COPE

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17 diciembre, 2017 · 13:38