
Ha explicado Santiago Abascal que se ausentó de la tribuna de autoridades en la Fiesta Nacional para no blanquear a Sánchez. Lo cual es acusar oblicuamente a Felipe VI de haberlo hecho. A diferencia de sus cachorros más desinhibidamente falangistas, Abascal (todavía) no está por la labor de romper con la monarquía, así que se apresuró a matizar que había informado a la Casa Real de su plantón. Pero nadie atestiguó el discreto preaviso y todos advertimos la clamorosa ausencia. Que era el calculado mensaje que la derecha populista quiso enviar el Doce de Octubre.













