Archivo de la etiqueta: La sombra de Caín

Entre el galgo de Paiporta y el ciclón de Teruel

Si de lo que se trata es de apuntalar la coherencia de una línea editorial, habrá que salir en defensa del fichaje de Belén Esteban por parte de una televisión pública ahormada a imagen de Pedro. Después de la exclusiva de este periódico ya nadie pondrá en duda la continuidad ética y estética entre el presidente del Gobierno y la reina de la telebasura. Dios cría a chonis con horteras y el dinero público los junta.

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13 mayo, 2025 · 8:12

El caso del pez psicópata en aguas turbias

Vuelve uno de la Colombia de Petro a la España de Pedro sin ser capaz de encontrar las diferencias. Aún peor: el balance favorece a la seriedad gubernativa de Macondo. Me despidió un apagón propio de sociedades preindustriales y me recibe un robo de cobre que le habría dado vergüenza relatar a la abuela de García Márquez. Nuevamente los juglares de progreso correrán a desollarse los dedos en las cuerdas de sus liras subvencionadas cantando el civismo de los diez mil viajeros tirados en los vagones durante horas: dos lunes negros más y España será declarada tierra de misión. El contribuyente español ya merece la misma condescendencia colonial que esos niños sudaneses de tripa hinchada y sonrisa invencible con los que posan las influencers en verano: «¡Con qué poco son felices!». Si el filipino Tagle sale elegido papa podría arrancar su pontificado en Toledo, y así reanudamos la historia donde la dejaron los visigodos.

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7 mayo, 2025 · 7:24

Uvas de la ira, viña del Señor

Si el cuerpo del pastor se enfría a los pies del baldaquino de Bernini no será por el calor de gratitud que desprende el desfile de sus ovejas. El espectáculo de la capilla ardiente de un pontífice no pone la condición de la fe, pero sí la de cierta sensibilidad artística para admirar la fusión perfecta entre la solemnidad litúrgica y el arrebato de piedad. Ese producto emocional es único. La Iglesia Católica lleva facturándolo siglos y nadie más conoce la fórmula. No reside solo en los gestos, en los colores, en los sonidos. Uno contempla la escena y no sabe dónde acaba el llanto viril del guardia suizo en formación y dónde empieza la fragilidad desafiante de una monja solitaria.

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27 abril, 2025 · 18:56

Un aldabón de la periferia en el corazón de Roma

No ha muerto un hombre bueno sino un hombre incómodo, valga la redundancia. Es decir, ha muerto un cristiano. Sobre la institución viva más antigua acumulamos todos tantas opiniones que fácilmente olvidamos (empezando por ella misma) su propósito originario: traer al mundo, como su fundador, no la paz sino la guerra a golpe de mejilla. A fuerza de poner amor donde reina el odio por defecto. El programa resulta tan exigente para la condición humana que Oscar Wilde -otro cristiano escandaloso- concluyó que en buena medida permanecía inédito en la historia de Occidente, con la salvedad de excéntricos como precisamente San Francisco.

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22 abril, 2025 · 11:39

El último patriarca de la libertad literaria

Quizá sea exagerado afirmar que Mario Vargas Llosa ha muerto, porque pocos escritores quedaban vivos con la inmortalidad tan garantizada. Asistió en vida a su propia canonización en la improbable gloria de las tres academias: la Española porque su destino fue la lengua castellana, la Francesa porque metabolizó el magisterio de Flaubert mejor que los franceses y la Sueca por un Nobel de justicia, limpio de ese esnobismo pueril por el que demasiado a menudo los suecos se hacen los suecos ante las candidaturas más obvias. Y aún podríamos añadir la academia de los estudios universitarios que amerita su legado monumental. Recuerdo nuestra emoción de alumnos de primero cuando fue anunciado en la Complutense a principios de siglo y el profesor suspendió la clase, naturalmente: su asignatura se hacía carne y venía a vernos.

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15 abril, 2025 · 8:42

Cuerpo a tierra, que vienen los tuyos

El líder del mundo libre presume de que todos le besan el culo, instalando a la democracia estadounidense en una fase definitivamente anal cuyas deposiciones se amontonan sobre las balanzas comerciales. Elon Musk se apea del burro proteccionista que le está arruinando llamando retrasado al asesor arancelario de Trump, al que considera más tonto que un saco de ladrillos. Mónica García se declara harta de las lecciones de la true left residenciada en Galapagar, a la que acusa de haber reducido a cenizas a la izquierda mientras se divierte en una piscina de bolas. Ione Belarra arremete contra los jueces por proteger a los machistas que les tocan las tetas y les joden la vida. Y mientras este estallido de coprolalia (he recogido expresiones literales) empapa las últimas 24 horas de nuestras vidas, dos españoles de partidos opuestos se resisten todavía a revolcarse en la gran ciénaga epocal.

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10 abril, 2025 · 8:43

Pero por qué escribir un libro sobre José Bretón

Acabo de terminar El odio, de Luisgé Martín. El libro tiene dos problemas insolubles. Uno es lo que cuenta. El otro es lo que no.

Hay que juzgar cada libro por lo que el autor se propone hacer con él, y con este el autor pretende adscribirse al género de no ficción que Capote Carrère han conducido a la excelencia. No se trata tanto de la distancia insalvable que va del talento de Martín al de sus dos referentes sino de la lealtad a un patrón narrativo que impone sus propias reglas. Y esas reglas prescriben la investigación honesta y excluyen la autoficción terapéutica. El autor de El odio cuenta demasiado de sí mismo para justificar su personalísimo interés por un asesino que carece por completo de atractivo literario. Y lo hace desde la primera página: «Sabemos que hay muchas personas a nuestro alrededor a las que deberíamos poder matar. Pero no somos capaces de determinar quiénes». Lo trágico de esta declaración de intenciones es que no hay en ella sombra de ficción o de ironía. No habla un personaje de Poe ni la voz provocativa de Thomas deQuincey: habla el árido corazón de Luisgé Martín. Un cínico puede escribir bien, pero existe una diferencia crucial entre escribir bien y hacer literatura.

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7 abril, 2025 · 8:19

Compra el discurso. Defiende a tu Pedro

Cualquier sanchólogo habrá detectado ya la estructura bipartita de todas sus intervenciones. La parte de Venus y la parte de Marte. En la primera ensaya la lírica de masas aflautando el tono, poniéndole ojitos al teleprónter, aterciopelando la voz hasta rozar el susurro erótico, convencido de que así es como suena un líder con lecturas y conciencia, profundamente concernido por la grave situación. En realidad solo se ciñe al manual: nunca desprecies una buena crisis exógena, oportuno burladero de tus cuitas domésticas. Por eso mima la puesta en escena y encarga el discurso a su negro más civilizado. Y por eso en esta fase venusiana dice cosas a menudo razonables, que él mismo no entiende y que le exigen un esfuerzo actoral extraordinario, nunca convincente.

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7 abril, 2025 · 8:15