
El titular informa de que el funeral de Charlie Kirk mezcló la religión con la política. La noticia más bien sería que el laicismo triunfa en el país. Las emociones religiosas vinculadas a la fe en el destino manifiesto y la nación providencial recorren la vida pública de EEUU desde Lincoln hasta Obama. Lo interesante es el prisma religioso que cada época o cada líder adoptan para hacer política. El trumpismo ha adoptado el patrón narrativo del Antiguo Testamento por razones obvias: es más simple, obedece a una concepción primitiva de la sociedad, cautiva más fácilmente la imaginación. Por eso las grandes ficciones nacionales de Melville o Faulkner acentúan el destino bíblico del hombre americano.













