Archivo de la etiqueta: El poder desgasta a quien no lo tiene

Ministros que juegan al contragolpe

En mañanas parlamentarias como la de hoy se echa de menos la gotera. Se precipitó Posada al taparla si de lo que se trata es de fomentar algún interés por lo que sucede en el hemiciclo. Hubo una interpelación a Fátima Báñez sobre las pensiones resuelta con tal prolijidad que gustosamente uno habría sacrificado la suya con tal de que aquel turno de palabra terminara abruptamente. Báñez parece una bellísima persona pero Dios no la llamó para la vocación de Demóstenes, aparte de que hacer entretenida una disertación sobre el cálculo de las pensiones exigiría a Les Luthiers como ponentes.

Cómo sería la cosa que Rajoy prefirió quedarse en Nueva York y Rubalcaba tampoco apareció, en simétrica consecuencia. En estos tiempos cainitas yo de Rubalcaba no abandonaría el escaño ni para ducharme porque luego pasa lo que pasa: que su sillón lo ha terminado ocupando un señor calvo con pajarita, el cual encima ha tenido la osadía de dirigirle una pregunta a Cristóbal Montoro. Preguntar a Montoro es jugarse un aumento de impuestos allí mismo en represalia. El señor con pajarita se llama Antonio Hurtado, milita en el PSOE y le indigna que a los emigrantes retornados les haya multado la Agencia Tributaria por no declarar las prestaciones disfrutadas:

–Se les trata con puño de acero mientras que con la amnistía fiscal hay guante blanco, o guante de seda, para los defraudadores. ¡Es una injusticia!

A continuación Montoro se levanta, abre el micro y durante un segundo silencioso mira a Hurtado como los príncipes transilvanos a las vírgenes, antes de murmurar, negando con la cabeza:

–Vaya discurso que se ha marcado, señoría…

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25 septiembre, 2013 · 19:41

¿Cuánto hay en Obama de Jessica Rabbit?

Dice Obama que en la piñata de pólvora sobre Siria se dirime no su credibilidad sino la de la comunidad internacional.

–No he sido yo, es el mundo el que estableció una línea roja cuando prohibió el uso de armas químicas.

A Obama le han entrado las prisas porque tiene a la Sexta Flota fondeada en el Mediterráneo en una calma chicha que desespera a los marines, que al parecer habrían agotado ya la colección de porno disponible a bordo y estarían empezando con las obras completas de Enrique Rojas, y todos sabemos lo que eso significa para la moral de la tropa en vísperas de combate. Por todo lo cual ahí tenemos al prematuro pacifista por Estocolmo emulando a Jessica Rabbit:

–Yo no soy mala; es que me han dibujado así…

Obama no es malo; es que es el comandante en jefe de la mayor superpotencia militar de la historia. Por eso cuando en un alarde de deferencia pronuncia el sintagma cursi “comunidad internacional”, sabe perfectamente que enuncia una sinécdoque de West Point. El mundo actual se divide en aliados de Estados Unidos y los demás, y estos segundos de momento no dictan las reglas. En este statu quo, ya que nos ponemos marciales, la comunidad internacional mentada por Obama no es sino el todo retórico de una parte absoluta que se llama Estados Unidos y su formidable poder militar. Lo formuló con exquisita clarividencia un filósofo cubano-americano llamado Tony Montana: “Lo único que da órdenes en esta vida son los cojones”. En esta y en todas las épocas, las normas aludidas en la más sutil cena entre diplomáticos emanan en última instancia del número de soldados armados que en esos momentos tienen desplegados los comensales. Así que si al presidente americano, por lo que sea, se le está acabando la paciencia, al mundo entero se le está acabando la paciencia, por más que en el sínodo del padre Ban Ki-moon algunos capellanes jueguen a la imitación franciscana.

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5 septiembre, 2013 · 12:52

Carme Chacón: conexión Villadiego

Más que un fiel cartógrafo de la mente humana, el doctor Freud de Viena fue un brillante metaforista. En una de sus intuiciones más geniales escribió que la civilización nació el día en que un homínido, en vez de enfrentarse a muerte a otro por causa de una homínida o de una cueva más confortable, se dio a la fuga. La huída como chispa de la coexistencia pacífica; el deshonor, si quieren, como premisa de sociedad. Por eso Carme Chacón, que durante su baja maternal no leía a Freud sino a Marta Robles según propia confesión, ha acreditado una gran capacidad civilizatoria poniendo el océano Atlántico entre ella y el PSOE.

Influida por la efeméride soñadora de Martin Luther King, Chacón explicó que ella en vez de un sueño tenía un proyecto, un proyecto que le chafó Rubalcaba con su insidiosa resistencia a la vida civil, ese legendario encono con que ostenta la cabeza de ratón del socialismo hispano, que efectivamente ya no es un partido sino una ratonera. Rubalcaba nos impidió por tanto asistir a la eclosión del proyecto regenerador de Carmen o Carme –según– del mismo modo que a ningún negro sesentero le habían dejado aún subirse a ese tranvía llamado igualdad. Así que Carme o Carmen –según– dijo que de momento se iba, que si la querían la dejaran irse, que marcha pero volverá como MacArthur, que quiere aprender y enseñar –según– y que ya estaba bien de soportar la mierda de partido que le legó el supervisor de nubes, del cual ella misma fue estratocúmulo favorito. O no lo dijo así pero se le entendió perfectamente.

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1 septiembre, 2013 · 19:41

Brey absoluto

En un Senado ultramundano y paralelo al nuestro debatieron esta mañana Bertrand Russell, Friedrich Nietzsche, Alexander Pope, Catón el Viejo y Ketama sobre la contabilidad del Partido Popular, empleando para apuntalar sus diatribas citas célebres de Mariano Rajoy, Rosa Díez, Cayo Lara y Alfred Bosch. Durante horas se entregaron a una orgía de comillas completamente ajenos al hecho de su inexistencia real, pues todos esos sabios muertos eran en realidad los otros de Amenábar, y la verdadera Nicole Kidman a esas alturas se hallaba en otro Senado de indudable granito planteándole al presidente español veinte preguntas incontestadas en la voz cafeínica de la líder de UPyD. Durante toda la mañana reinó la confusión entre el universo ficcional y el valle de lágrimas parlamentario, con puertas espaciotemporales entreabiertas que condujeron a la indistinción concluyente de Animal Farm, donde al final ya no se distinguían los cerdos de los hombres. Cuando finalizaron sus citas, sin embargo, Rajoy todavía estaba allí, se diría incluso que menos extinguible que antes, pues a la dieta de dinosaurio le beneficia lo mismo la carne porcina que la humana.

El microrrelato cruzado de Monterroso y Orwell que hoy se representó en el palacio de la Plaza de la Marina Española tuvo la encomiable virtualidad de mandar a los españoles de vacaciones con la lista de lecturas recomendadas ya hecha. Para que luego digan que la política no sirve para nada y que no le hemos encontrado todavía una función útil al Senado: sustituir al Congreso en obras del mismo modo que las citas de autoridad sirven para suplir al propio pensamiento en ruinas. Sólo cabe esperar que a los aguilillas de Standard & Poors les pillara el debate haciendo balconing en Mallorca o tendremos que refinanciarnos donando órganos.

Veamos. Arrancaba la matinal con ambientazo periodístico entre el deseo constituyente y el fastidio por la obligada cesura vacacional. Reporteros de toda glaciación, desde la Santa Transición hasta la desdichada casta del becariato Apple. El hemiciclo rebosante, con madera funcional en lugar de frescos tiroteados y ganas de convertir aquello en la madre de todos los plenos por ver de variar algo la escaleta condenada al penúltimo incendio y a la consabida ola de calor. Pero quia. Rajoy no estaba por la labor de dar otro titular que dos palabras ciertamente novedosas y necesarias: “Me equivoqué”. Él puso a Bárcenas, sí, pero también lo depuso. Sobre los sobres, negación y amparo en el proceso judicial. Y renovación fervorosa de los votos en la presunción de inocencia, con catecismo escrito por el propio padre Alfredo en escándalos simétricos y contrarios. En la réplica aún estuvo más firme, con esa fuerza parlamentaria que no sabemos dónde guarda cuando se baja del atril, desactivando en el repaso a la triste figura de su opositor toda sospecha personal, que para eso tiene el IRPF pulcro a la vista de todo el mundo, y si alguien del PP no lo tiene, que lo diga Ruz. Moragas seguía sobre los apuntes argumentales la evolución de su pupilo y la vice Sáenz de Santamaría aplaudía con la izquierda contra la mesa mientras tomaba apuntes con la derecha. Todo muy en estilo de preparador de oposiciones.

–No soy un compendio de virtudes como usted, señor Pérez Rubalcaba, pero soy una persona recta y honrada. No me piden explicaciones: me piden que me declare culpable, pero no lo voy a hacer porque no lo soy, y por eso no voy a dimitir.

Fin de la cita. Y gran decepción, claro, porque el guión no era ese. El guión que le tenían escrito a Mariano establecía que titubeara, que anunciara purgas, que se contradijera entre lágrimas, que dimitiera de una vez, coño. Pero ya va siendo hora de que los medios reconozcan que llevan años subestimando brutalmente a este político que los va a sobrevivir a todos sin una mala multa de parquímetro en el debe, a falta aún de saldar el haber. Opino que se equivoca insistiendo en la disyuntiva yo o el caos, pero de momento a Rajoy no le mueve ni Dios, y Bárcenas, Rubalcaba y Pedro J juntos le inspiran tanto miedo como a Justin Bieber la pérdida de tres fans. Hoy seguramente deseaba finiquitar el aquelarre cuanto antes para enterarse de la cifra barajada por el traspaso de Bale.

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1 agosto, 2013 · 19:32

Rajoy: «Mira cómo tiemblo, Bárcenas»

Bárcenas pena en el maco y los medios insisten en sentar el culo del Partido Popular sobre un volcán de indiscreción vengativa, pero todavía no han apostado a sus reporteros bajo los ventanales de Génova para grabar los suicidios en cadena de portavoces, secretarios y bedeles.

–Como cante Bárcenas, verás. La cárcel suelta la lengua. Están todos metidos hasta el culo.

Eso piensa la calle y eso se esfuerzan buenamente los medios por alimentar. Pero uno aquí sólo advierte el desmesurado influjo de la ficción en la sociedad moderna, que yo achaco a las noches de claro en claro que pasan ahora los periodistas absortos en las series de la HBO, lamiéndose las heridas de un tiempo ingrato. La realidad, señores, se llama Mariano Rajoy, y se trata de una realidad tan gris y predecible y refractaria al suspense como lo es la realidad real, para curarnos de la cual se inventó precisamente la narrativa.

Con Bárcenas en el trullo, Rajoy puede estar tan nervioso como la Duquesa de Alba con la crisis. ¿Cuántas veces habremos de glosar la impasibilidad mariana, el fenómeno más fascinante de la política española desde la irrelevancia zapaterina? No es que Rajoy esté por encima de lo que suceda en su partido; es que está por encima de lo que suceda en su sistema nervioso, y eso a mí me parece admirable. Yo pienso que Rajoy va a ver pasar todos nuestros cadáveres por delante de La Moncloa, incluyendo el cadáver de la crisis. Y ni siquiera lo va a celebrar, por no regalar titulares a tontas y a locas.

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30 junio, 2013 · 18:11

Wert y Montoro alcanzan la propiedad conmutativa

Algo tendrá que hacer, señor Posada, con las acreditaciones de los periodistas que van quedando y madrugando para cubrir sus sesiones de control en el Congreso. Como por ejemplo -no nos pongamos tampoco demasiado originales- cursarlas. Cada mañana de miércoles sobre el hall de la Carrera de San Jerónimo planea la sombra de la Lubianka, pero no por el terror que inspiran sus mortecinos funcionarios, sino por su inoperatividad como de agrimensores kafkianos. Nos venían advirtiendo de que el modelo de la Transición se estaba agotando; lo que no sabíamos es que lo que viene después es la perestroika. En todo caso, no descarto el día en que los reporteros debidamente acreditados puedan acceder a la sede de la soberanía nacional sin distinción de credo, raza, orientación sexual. De momento seguimos soñando, como Luther King.

Cuando por fin me senté en la tribuna de prensa, Soraya Rodríguez estaba llegando puntual a su cita con el género de la diatriba. Ahora bien: en el extremo opuesto del chorro no estaba su tocaya azul, frustrando así la reedición semanal de la sorayomaquia. En la orilla de enfrente comparecía, serenísimo, el propio Mariano Rajoy, a quien la portavoz socialista se estaba dirigiendo en un tono más modulado del que reserva para la vicepresidenta, si bien tampoco se puede decir que se deshiciera en elogios al plan de becas del Gobierno:

–Mire cómo tiene el patio, señor Rajoy. ¿Por qué desea que los alumnos de menos renta no puedan estudiar? ¿Adónde quiere mandarles? –desliza, sugiriendo destinos inefables, no sé, una fábrica de Nike en Bangladesh.

Y a continuación, apuntando al escaño de José Ignacio Wert con el dedo pero sin dignarse a mirarle, como si señalara un experimento genético, remonta triunfalmente la cadena de mando para zanjar la autoría del engendro:

–Él es ministro porque usted le nombró. Sigue de ministro porque usted no le cesó. Usted se esconde tras un plasma pero el señor Wert debe volver a las tertulias, de las que nunca debió salir.

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26 junio, 2013 · 18:34

Monago o la oposición de la bellota

Yo no sé de qué sirve que Obama lidere el mundo libre si los países que vivimos a su imperial amparo no tomamos ejemplo. El presidente de Estados Unidos dispone de un completísimo servicio de documentación ciudadana –otros lo llamarán de espionaje– que le permite vedar de forma preventiva el acceso de individuos indeseables a las instituciones democráticas, y en cambio este pobre cronista, a todas luces inofensivo, fue esta mañana retenido por los probos funcionarios de las Cortes españolas durante un cuarto de hora como si uno llevase el intestino petado de bellotas de hachís, cuando ahí están mis cuentas en Facebook y en Twitter para descartar otro peligro que la escritura de artículos desenfadados y alguna foto pintoresca de despedida de soltero.

Cuando estimaron que mi ingenuo sentido del humor no representaba una amenaza para el súbito idilio que tienen puntualmente declarado Rajoy y Rubalcaba, me dejaron pasar. Y en cierto modo todavía debo agradecerles que me ahorraran así la pregunta de Foro Asturias y sobre todo de Duran Lleida con las que ha dado comienzo la sesión de control.

Cuando llegué, el dinosaurio todavía estaba allí. No es el modo más protocolario de referirnos a Rubalcaba, pero el hecho es que el longevo líder socialista trata de reinventarse en la coincidencia con Rajoy a mayor gloria de su esforzada pose de estadista. Rajoy, como me decía uno de sus estrategas esta mañana, no necesita en absoluto la mano tendida de Rubalcaba, pero la agarra a falta de agarrar de las solapas a Aznar o a Monago, que son su verdadera oposición.

–Hay una coincidencia en los objetivos. Estoy de acuerdo con usted en la posición común que debemos trasladar a Bruselas. Coincido con usted en el problema del crédito… –así salmodiaba don Mariano, en un obsceno espectáculo de pactismo que tan lejos se encuentra de nuestras tradiciones más acendradas.

¿Y cómo pretende el PP que Rajoy se parezca a sus gobernados, si rehúsa a la que puede el entrañable cuerpo a cuerpo con la izquierda y castiga a la derecha liberal con la más humillante de las indiferencias? Sólo Sáenz de Santamaría se presenta solícita cada miércoles a la función de poli malo del Gobierno, en simétrico papel al de Soraya Rodríguez, que ya se pega ella por su jefe. Yo no sé qué tiene que decir el feminismo a propósito de esta delegación de la violencia dialéctica en las mujeres que practican el líder del PP y el líder del PSOE. Desde luego no queda muy caballeroso, pero son tiempos muy locos, qué quieren ustedes.

–Señora vicepresidenta, la austeridad es un fracaso. Hemos visto cómo la televisión en Grecia se ha quedado en negro; ustedes también están llevando a España al negro. A este Gobierno le hace falta una vicepresidencia económica. Los estudiantes no tienen para matricularse. Ustedes están llevando a los españoles al empobrecimiento y a la exclusión…

Sáenz de Santamaría replica con el gran mantra gubernamental del momento, que es el no rescate de España. En retórica llamaríamos a esto la estrategia del lítote: el lítote es una figura que persigue establecer una afirmación indirecta a través de la negación de su opuesto. Por ejemplo, para dejar bien claro lo buena que está Megan Fox en un ámbito elegante, diremos: “La verdad es que a Megan Fox no la echaría de mi cama”. Del mismo modo, cuando Soraya enfatiza constantemente el rescate que no se produjo, desliza que España va bien sin decirlo. Y por si el aserto todavía queda demasiado sutil, remata con un golpe de esos que en boxeo están prohibidos:

–Su jefe acaba de hablar de la necesidad de fijar posiciones comunes: coordínese un poco con él.

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12 junio, 2013 · 18:33

Rajoy logra revertir el cambio climático

Pocas horas después de que Rajoy abandonara París, unos meteorólogos franceses van y afirman que no va a haber verano. Todo lo que toca Rajoy o es tocado por él se enfría irremisiblemente, incluyendo el hemisferio norte o el entrañable cainismo español, según pudo uno atestiguar para este medio en la última sesión de control al Gobierno, cuando fue el presidente el que controló de tal forma a la oposición que se fundió con ella en amoroso abrazo, y en cualquier momento sale de ahí un Pacto de La Moncloa rubiasco y sonrosado. Claro que para que se consume ese clima de «gran acuerdo» que deshoja Rubalcaba ha de contarse con el visto bueno de Ana Mato, quien seguramente encuentre la relación no del todo consentida y en todo caso excesivamente prematura.

El clima está frío y no hay modo de que lo calienten las noticias críticas con el Gobierno, que se airean en la prensa y se maceran en las tertulias mediante la enfebrecida gimnasia de la diatriba, y es que a don Mariano no parece quererle nadie excepto Soraya y yo, que no le voté pero admiro la manera mecánica en que disgusta a todo el mundo sin ganar un kilo ni criar una cana. El entusiasmo me durará hasta que una epifánica mañana me salude en el Congreso y compruebe con decepción que su frialdad se derrite en la cercanía.

Lo que quiero decir es que no se les puede reprochar a los medios que no estén poniendo toda la leña de la detracción en la estufa del descontento, sin que en La Moncloa suba un solo grado la temperatura y, ya puestos, tampoco en el mapa del tiempo. La culpa científica de este frío extemporáneo y escasamente primaveral la ha tenido el anticiclón de las Azores según dicen los colegas de Roberto Brasero, poético hombre del tiempo que con los partes meteorológicos arma verdaderos dramas shakesperianos y que viene a ser el reverso luminoso y vocacional de José Antonio Maldonado, a quien siempre imaginamos embaulándose un chupito de Jägermeister y carraspeando segundos antes de entrar en directo. Ahora bien, no hay que confundir el anticiclón de las Azores con el trío de las Azores, aunque lo cierto es que en ambos casos se trata de contravenir por aire o por tierra el orden mundial, o al menos el atlántico.

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3 junio, 2013 · 14:45