Archivo de la etiqueta: el nacionalismo es la guerra

El héroe que pudo ser Gabriel Rufián

Por si fuera poco drama el desplome de su partido y la dimisión de Aragonès, Gabriel Rufián tiene que soportar que Figo se mofe de él en las redes. ERC arrancó a don Gabriel de su baja de paternidad para que acudiera a tapar vías de agua en precampaña. Incluso pactó con Sánchez la pregunta sobre su fe en la Justicia que sirvió de preámbulo al psicodrama del divo en fuga. Rufián ha sido un jornalero de la bronca, un aplicado obrero del muro, un charnego reclutado durante el procés para medirse libra por libra con la chulería mesetaria. Rufián era el Joselu del parlamentarismo que nos solucionaba la crónica en el minuto previo al bostezo final. Lo mismo te blandía una impresora que exhibía unas esposas o depositaba solemnemente tres balas sobre el atril, precipitando en Pedro otra de esas lipotimias impostadas con las que aspira a que la causa (la masacre de Melilla) quede sepultada bajo la sobrerreacción.

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14 mayo, 2024 · 13:58

Tu monstruo viene a verte, Pedro

Mucho indepe se ha quedado en casa, feliz deserción. Para que la cordura triunfe solo hace falta que los locos no hagan nada. ¿Saldrá ahora definitivamente del manicomio Cataluña, contribuyendo así a la salud mental de toda la nación? La respuesta está flotando en el aire que rodea la montura de las gafas de pasta de don Salvador Illa.

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13 mayo, 2024 · 11:25

Taxista catalán

Sucede el lunes por la noche en el taxi que me devuelve a Barcelona desde Terrassa. El conductor, un hombre ni joven ni viejo, maneja con silencioso orgullo un bello Tesla que habría emocionado a Marinetti. Parece simpático. Se me ocurre preguntarle por las elecciones, motivo de mi viaje a Cataluña. Y entonces rompe a hablar, el recelo derrotado por la jovialidad, con esa clamorosa falta de prudencia que solo pueden permitirse los niños y los taxistas.

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13 mayo, 2024 · 11:22

El viaje a la semilla de Alejandro Fernández

El trayecto que va de Alejo (Vidal-Quadras) a Alejandro (Férnandez) cuenta una historia de numantinismo mutante: a menudo desesperado, ocasionalmente esperanzador, nunca triunfal. Porque militar en el partido de Fraga y de Aznar y de Rajoy en Cataluña, sin llegar a las cotas de heroísmo que exigieron los años de plomo en el País Vasco, jamás ha deparado demasiadas satisfacciones. Pero el que aguanta y se queda tiene sus motivos, y son tan catalanes como españoles.

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13 mayo, 2024 · 11:20

La España futura de Victoria Prego

Que el separatismo sea residual entre los jóvenes catalanes debería no solo tranquilizar a los conservadores sino también bañar en humildad a los progresistas: hasta la ingeniería plurinacional mejor financiada tiene sus límites. Por lo demás la noticia consternará a un número creciente de conservadores separatistas, esos españoles hartos que fantasean con perder de vista a Cataluña de una santa vez. En cualquier caso el futuro parece escrito: Cataluña se queda. El furor doctrinario del nacionalismo y la sumisión estratégica del PSOE habrán servido para envilecer la convivencia, asegurar los sillones de una casta y enriquecer a un puñado de corruptos envueltos en esteladas, pero se estrellarán contra la indiferencia mayoritaria de los catalanes de mañana.

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7 mayo, 2024 · 13:25

Koldo y el quinto mandamiento

De todas las señorías que podrían haber preguntado a Koldo por la tranquilidad de su conciencia fue a preguntarle un senador de Bildu. Y en ese preciso instante el sentido moral del asesor de Ábalos, que seguramente lleva décadas dormido, despertó.

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24 abril, 2024 · 10:47

El PNV y la maldición de la pureza

El periodista político conoce las ventajas de conferir un tratamiento deportivo a todo proceso electoral. Las estadísticas, los contendientes, la carrera, el suspense, la victoria o la derrota. Es un esquema narrativo probado mil veces, porque funciona. Pero los comicios vascos de 2024 pasarán a la historia por habernos ofrecido el espectáculo menos espectacular de la historia democrática. La descontada hegemonía nacionalista, la atonía calculada (Bildu) o involuntaria de las estrategias, el discreto encanto de los candidatos y la contraprogramación del adelanto catalán se aliaron para sumir a los votantes en una desmovilización oceánica y a los tertulianos en un aburrimiento mal disimulado. Al parecer la gabarra consumió todas las reservas emocionales del pueblo vasco. Y la perspectiva de un triunfo batasuno solo sirvió para que el sanchismo teatralizara a última hora el rasgado de las mismas vestiduras que a primera hora de este lunes lucirán ya recosidas como la piel del monstruo de Frankenstein.

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22 abril, 2024 · 12:10

Imagina que Pedro

Ahora imaginemos que Pedro descubre la coherencia y suspende todos sus pactos con Bildu hasta que ese partido «incompatible con la democracia» según Pilar Alegría complete el famoso recorrido ético que el propio presidente le ha exigido esta semana. Imaginemos que Santos Cerdán recuerda de súbito todas las veces en que la izquierda abertzale llamó «gorrinos» a los socialistas y autoriza una moción de censura en Pamplona para devolver la alcaldía al partido navarro con el que compartió miedo, lágrimas y escoltas, Koldo incluido. Imaginemos que la envidiable capacidad para sacudir conciencias dormidas y decretar estados de alarma mediática que conserva la izquierda española se vuelca todo el año -y no solo en la recta final de una campaña- en la recuperación de la memoria, la dignidad y la justicia para las víctimas de ETA, despertando así la conciencia ética de los alumnos vascos. Imaginemos, en fin, que Antonio Hernando atranca la puerta de su despacho en Moncloa para evitar una entrada sorpresiva de su jefe y repasa el vídeo de aquella intervención suya en el Congreso, octubre de 2016, cuando como portavoz de la abstención socialista en la investidura de Rajoy defendió el honor del 78 ante los ataques de Rufián y de Matute, y mentó la sangre derramada por sus compañeros empezando por la de su vecino de escaño Madina. Qué día aquel en que vimos cabalgar al unicornio español, el día en que aplaudieron juntos puestos en pie los diputados de PP, PSOE, Cs y PNV. Yo estaba allí y lo vi y lo escribí. El que no estaba, claro, era Sánchez, que ya había huido del escenario de la concordia para tomar la senda de Caín.

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22 abril, 2024 · 8:23