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Monago o la oposición de la bellota

Yo no sé de qué sirve que Obama lidere el mundo libre si los países que vivimos a su imperial amparo no tomamos ejemplo. El presidente de Estados Unidos dispone de un completísimo servicio de documentación ciudadana –otros lo llamarán de espionaje– que le permite vedar de forma preventiva el acceso de individuos indeseables a las instituciones democráticas, y en cambio este pobre cronista, a todas luces inofensivo, fue esta mañana retenido por los probos funcionarios de las Cortes españolas durante un cuarto de hora como si uno llevase el intestino petado de bellotas de hachís, cuando ahí están mis cuentas en Facebook y en Twitter para descartar otro peligro que la escritura de artículos desenfadados y alguna foto pintoresca de despedida de soltero.

Cuando estimaron que mi ingenuo sentido del humor no representaba una amenaza para el súbito idilio que tienen puntualmente declarado Rajoy y Rubalcaba, me dejaron pasar. Y en cierto modo todavía debo agradecerles que me ahorraran así la pregunta de Foro Asturias y sobre todo de Duran Lleida con las que ha dado comienzo la sesión de control.

Cuando llegué, el dinosaurio todavía estaba allí. No es el modo más protocolario de referirnos a Rubalcaba, pero el hecho es que el longevo líder socialista trata de reinventarse en la coincidencia con Rajoy a mayor gloria de su esforzada pose de estadista. Rajoy, como me decía uno de sus estrategas esta mañana, no necesita en absoluto la mano tendida de Rubalcaba, pero la agarra a falta de agarrar de las solapas a Aznar o a Monago, que son su verdadera oposición.

–Hay una coincidencia en los objetivos. Estoy de acuerdo con usted en la posición común que debemos trasladar a Bruselas. Coincido con usted en el problema del crédito… –así salmodiaba don Mariano, en un obsceno espectáculo de pactismo que tan lejos se encuentra de nuestras tradiciones más acendradas.

¿Y cómo pretende el PP que Rajoy se parezca a sus gobernados, si rehúsa a la que puede el entrañable cuerpo a cuerpo con la izquierda y castiga a la derecha liberal con la más humillante de las indiferencias? Sólo Sáenz de Santamaría se presenta solícita cada miércoles a la función de poli malo del Gobierno, en simétrico papel al de Soraya Rodríguez, que ya se pega ella por su jefe. Yo no sé qué tiene que decir el feminismo a propósito de esta delegación de la violencia dialéctica en las mujeres que practican el líder del PP y el líder del PSOE. Desde luego no queda muy caballeroso, pero son tiempos muy locos, qué quieren ustedes.

–Señora vicepresidenta, la austeridad es un fracaso. Hemos visto cómo la televisión en Grecia se ha quedado en negro; ustedes también están llevando a España al negro. A este Gobierno le hace falta una vicepresidencia económica. Los estudiantes no tienen para matricularse. Ustedes están llevando a los españoles al empobrecimiento y a la exclusión…

Sáenz de Santamaría replica con el gran mantra gubernamental del momento, que es el no rescate de España. En retórica llamaríamos a esto la estrategia del lítote: el lítote es una figura que persigue establecer una afirmación indirecta a través de la negación de su opuesto. Por ejemplo, para dejar bien claro lo buena que está Megan Fox en un ámbito elegante, diremos: “La verdad es que a Megan Fox no la echaría de mi cama”. Del mismo modo, cuando Soraya enfatiza constantemente el rescate que no se produjo, desliza que España va bien sin decirlo. Y por si el aserto todavía queda demasiado sutil, remata con un golpe de esos que en boxeo están prohibidos:

–Su jefe acaba de hablar de la necesidad de fijar posiciones comunes: coordínese un poco con él.

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12 junio, 2013 · 18:33

Defenderé la casa de mi padre

Un jurado bruselense presidido por la señora Anni Podimata ha resuelto otorgar ex aequo el premio del Parlamento Europeo a la hueste prodemocrática de Ada Colau por un lado y a la Real Academia de la Lengua Vasca por otro, y yo creo que la señora Podimata no podía haber alcanzado un fallo más atinado, ni juntado dos candidaturas mejor hermanadas en la persecución de un ideal común.

Veamos. El conspicuo galardón, rezan sus bases, se concede «a personas u organizaciones excepcionales que luchen por los valores europeos, promuevan la integración entre ciudadanos y los Estados miembros o faciliten la cooperación transnacional en el seno de la Unión». ¿Y qué duda cabe acerca de la excepcionalidad del euskera, cuya raíz lingüística se sigue buscando allende el Cáucaso, como acerca de la excepcionalidad del escrache, cuya raíz jurídica se sigue buscando allende el Código Penal? No cabe dudar tampoco de que la Plataforma de Afectados por la Hipoteca difunda valores europeos, porque Europa ha contenido y contiene valores de todo tipo, desde los valores cándidos de Francisco de Asís a los valores pelín exigentes de Robespierre, y tal es la vocación contenedora de Europa que se la conoce también como Viejo Continente. A lo largo de la historia cada cual lo ha ido llenando de los contenidos que ha estimado oportunos, del mismo modo que un becario voluntarioso llena de contenidos su blog balbuciente; otra cosa es que les quieran dar un premio a una prosa de becario o a una plataforma de acoso.

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9 junio, 2013 · 19:02

Salvad el Senado

Del legado político de Zapatero nos acordamos a diario, pero nos acordamos especialmente en días como ayer en que se celebró un pleno del Senado. Zapatero fue una vez al Senado y lo vio tan tristemente hueco que quiso llenarlo de contenido, y pudiendo llenar aquel vacío con las motos acrobáticas de Red-Bull o los animosos leones marinos del Zoo Aquarium, eligió llenar la Cámara Alta de provectos senadores cabreándose a lo largo de prolongadísimas sesiones parlamentarias convenientemente televisadas, a ver si así los tertulianos dejaban de cacarear que el Senado no sirve para nada y que hay que suprimirlo, con el dramático coste que tan bárbara decisión depararía a las arcas del Estado, obligado a subvenir los internamientos de sus senatoriales señorías en lujosos asilos repartidos por las 17 autonomías. Porque en algún sitio habrá que meter a los senadores si el Senado chapa, oigan.

Pero pese a las proverbiales buenas intenciones de Zapatero, que nadie se atreverá a discutir, el Senado no ha logrado equipararse al Congreso en interés mediático, no digamos ya en interés ciudadano. No hace mucho, cuando los esforzados quincemistas luchaban por la democracia en los alrededores de la Cámara Baja -bien que prefiriendo enseñar las tetas a recitar capítulos de Montesquieu, pero ése es otro tema-, los senadores contemplaban en sus tabletas aquellas vistosas cargas policiales y les acometía una envidia cainita:

—¡Míralos! ¡Siempre igual! Asaltemos el Congreso, asaltemos el Congreso… ¿Y el Senado, qué? ¿Quién se acuerda del Senado? —se lamentarían por entonces los senadores en límpido castellano, sin necesidad alguna de pinganillo autonómico para entenderse.

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5 junio, 2013 · 11:59