Archivo de la etiqueta: bajad las armas

Quiero creer que el mejor Ábalos está por llegar

La cárcel, como la muerte, es eso que les sucede a los demás. Tal cosa piensa al menos el delincuente cuando delinque, que a él no lo van a pillar, y tal cosa pensamos todos los mortales hasta que la vida nos da el primer susto o doblamos el cabo de cierta década psicológica: que nosotros no nos vamos a morir. Un delincuente se ve a sí mismo como un vitalista irrestricto, un apóstata del orden o un hombre de fe en los mares sin orillas, en las noches sin finales y en las democracias sin leyes. Lleva el carpe diem tatuado bajo la costra de su conciencia, y no tiene tiempo que perder hasta el día en que el juez le quita de golpe el tiempo que le quedaba.

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30 noviembre, 2025 · 18:39

La nostalgia de absoluto que sucede los domingos

Fui el jueves a ver Los domingos, un raro milagro del cine español. Todavía no comprendo bien que la directora haya nacido en Baracaldo hace 47 años y no en la Noruega de Ibsen, en la Dinamarca de Dreyer o en la Suecia de Bergman, con perdón. Su inmersión en los claros y en los oscuros de la institución familiar no puede ser más reconocible -conflictos universales a fuerza de locales-, pero la sutileza con la que rueda Alauda Ruiz de Azúa y la obstinación con que se sustrae una y otra vez a la tentación del dogmatismo no parece de este suelo, ni de ese gremio. Nuevamente con perdón. Pero es que por aquí estábamos acostumbrados a otra cosa, doña Alauda.

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23 noviembre, 2025 · 17:51

Dejad que Maruja Mallo se vaya eternamente de verbena

Quizá Maruja Mallo ha sido nuestra Frida Kahlo o quizá fuera Frida la Maruja de los mexicanos, no estoy seguro. Ambas nacieron en la primera década del siglo, ambas fueron de izquierdas, ambas encauzaron el ímpetu de las vanguardias dentro de los márgenes de la figuración y ambas entregaron sus pinceles al susurro torcido del inconsciente, de manera que sus lienzos se pueblan de claves oníricas, chillidos cromáticos y un distendido toque feliz de autoparodia.

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15 noviembre, 2025 · 10:02

Hágase la luz, dijo Rosalía. Y la luz se hizo

Que a la luz de Lux haya dicho Madonna que Rosalía es una «auténtica visionaria» induce a confusión. Pretende reivindicarse la autora de Like a prayer tantos años después, pero la aproximación de Rosalía al catolicismo entraña honduras inasequibles a aquella Madonna que descubrió el mediterráneo erótico-festivo de la monja pecadora. Ambas comparten voluntad transgresora, pero en 2025 la verdadera provocación ya no se ejerce con el cuerpo sino con el espíritu. Y esa mística revolución contra la material girl in a material world es la que abandera ahora Rosalía. Española tenía que ser.

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8 noviembre, 2025 · 9:25

La noche que no llegué al Café Gijón

Corren buenos tiempos para la nostalgia, para la dignidad melancólica de los miradores si nos ponemos umbralianos, y por eso sobre el cierre temporal del Café Gijón han vertido lágrimas incluso aquellos que jamás se reunieron en sus tertulias o llegaron demasiado tarde para conocer al cerillero, que se llamaba Alfonso y desvirgaba secretos al oído capaces de abreviarle la inocencia de la infancia a mi compañero Antonio Lucas.

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1 noviembre, 2025 · 10:43

¿Sabemos seguro quién es Isabel Preysler?

Cuando este pobre hablador vino al mundo, Isabel Preysler ya llevaba mucho tiempo siendo Isabel Preysler. Y cuando alcancé eso que los penalistas codificaron como uso de razón, la Preysler no solo seguía siéndolo sino que había redoblado su preysleridad. Después han pasado los años, las hojas del calendario de la vida han ido alfombrando las melancólicas aceras de nuestra memoria y en el lúcido umbral de la madurez constatamos que el mundo es distinto, que las cosas han cambiado, que las personas son otras… salvo Isabel Preysler. Ella es el eje inmóvil en torno al cual giran los polos achatados de este globo cósmico donde se consumen los oscuros deseos de los hombres y las luminosas siluetas de las mujeres.

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26 octubre, 2025 · 18:49

Salvar el planeta jodiendo cuadros colonialistas

De todos los futuros a los que puede aspirar el ser humano, ya hay que ser modesto para conformarse con un futuro vegetal. En este propósito late una superación del franciscanismo, que llamaba hermano al lobo, para terminar abrazando a la hermana encina, al primo poto o al cuñado cactus. Hemos visto vídeos de orientales fugados del frenopático que caminan a cuatro patas porque afirman haber descubierto su identidad canina y se han autodeterminado como perros. Pero se precisa una ascesis particularmente exigente para retrotraer la evolución del reino animal al reino vegetal. Ya se sabe que hay gente para todo: mientras unos fantasean con vivir del videojuego en Andorra, otros sueñan con poder hacer la fotosíntesis.

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18 octubre, 2025 · 9:10

España es una bandera y es un hospital y es un desfile y es Venezuela

Dijo el otro día Gabriel Rufián en el Congreso que si él paga el desfile de una cabra por la Castellana, a ver por qué no van a pagar los diputados de la oposición el rescate de los flotilleros comandados por Ada, Greta Barbie Gaza. Cuando habla don Gabriel, lo revelador no es lo que expresa sino lo que delata. En este caso el rudo silogismo rufianesco trasparenta una noción de patria que no es la propia de un diputado nacionalista -nada le gusta más a un nacionalista que un desfile militar- sino la que cultiva la mente llamada progresista de nuestro tiempo. Una mente fascinante, inmóvil, religiosa sin saberlo, impermeable a la filtración de la escurridiza realidad, aferrada al recuerdo épico de aquel ambiente amarihuanado de una asamblea universitaria.

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11 octubre, 2025 · 9:30