Vestuario

Dicen que los ancianos se acaban comportando como niños y que la memoria de lo remoto, de lo originario, sobrevive a los peores estragos de la senilidad. Si esto es cierto, si la vida se dirige inexorablemente a su principio, entonces el fútbol será lo último que a muchos nos abandone. Saldrá a nuestro encuentro para devolvernos a la edad de la inocencia, cuando nos dormíamos soñando con la jugada que no nos salió. Luego crecimos, nos dio por hacernos escritores y ahora nos acostamos soñando con el libro que quisiéramos escribir sin dejar de fantasear con la jugada que aún puede salirnos. Porque el cuerpo cumple años, pero el patio del recreo sigue intacto en el corazón. A cada hombre sobre la tierra le es concedido un número limitado de partidos; año tras año la cifra se reduce dramáticamente, hasta que afrontamos cada pachanga con ademán heroico y la aprensión de las despedidas tácitas. Pero nos vestimos y jugamos, conscientes de que a cierta edad no se celebra el resultado sino salir del campo sin fractura, esguince o luxación; envidiados por los dioses inmortales, que saben que cada minuto nuestro sobre el campo puede ser el último; orgullosos de pertenecer a la estirpe híbrida de esos pocos felices que escriben y juegan y no sabrían decir si les importa más el fútbol o la literatura.

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11 junio, 2024 · 8:03

Pedro sangra feliz

Existe cierta nobleza en la desesperación. Por eso nuestro personaje favorito de los Monty Python siempre fue el Caballero Negro, entrañable paladín medieval que pretende seguir peleando contra el adversario que acaba de segarle los brazos y las piernas, degradándole a pedazo hemorrágico de voluntad ciega. Ahora veremos a Pedro vendiendo su hemorragia de dos millones de votos como una victoria, por más que el PP lo aventaje en cuatro puntos y dos escaños. Es cierto que la gestión de expectativas en Génova se parece más a la cabalgata navideña de Willy Wonka que a un partido organizado en torno a cierta cordura estratégica y alguna coordinación narrativa.

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10 junio, 2024 · 19:34

Euroespaña

Ignoro si Ortega tuvo la culpa cuando grabó en el mármol sentencioso y atildado de su fraseo aquello de que España es el problema y Europa la solución. Pero tantos años después, ante el proyecto comunitario una porción no desdeñable de españoles se debate entre la idolatría y la demonización. En un extremo (aunque ellos se perciben moderados) figuran profesionales vinculados a la política, el periodismo o la academia que se creen herederos del europeísmo orteguiano sin sospechar que a menudo solo militan en el tópico del oscurantismo español, la excepción cultural ibérica, el secular prejuicio negrolegendario. Para no ser confundidos por su colegas con la estirpe neandertal de paisanos que repta por la caverna nacionalcatólica a la espera del próximo alzamiento, se ponen una banderita azul en sus perfiles. Creen aún que el mayor de nuestros males es el nacionalismo español: por alguna tara sinestésica los aurreskus y las sardanas del nacionalismo catalán o vasco suenan en sus finos oídos como la Novena de Beethoven.

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10 junio, 2024 · 19:31

Tenemos que hablar, Pedro

Anochece en Moncloa. Termina el último día de campaña y los dos últimos centenares de asesores se han retirado ya. La sonrisa que exhibía Begoña Gómez en el mitin de Benalmádena se ha borrado de su rostro ahora serio. La escena se desarrolla en la alcoba presidencial.

-Tenemos que hablar, Pedro.

-El fascismo no va a quebrarme, cariño.

-Deja de pensar en ti, egoísta. Dime qué va a pasar conmigo. Dime que no va a pasarme nada. Y sé sincero, que yo no soy otro puto votante.

-Calma, está todo calculado: la carta, tu presencia rompedora en el mitin, mi guerra contra el sionismo y la internacional ultraderechista. Verás cómo los españoles te absuelven el domingo.

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7 junio, 2024 · 8:58

La paz de Omaha

Desembarcaron en Normandía hace hoy 80 años para liberar a los europeos de la peste nacionalista, esa que en palabras de Zweig envenena la flor de la conciencia. Ganaron, a un alto precio. Pero la lucha contra el nacionalismo y su latente pulsión criminal es un castigo sisifeo que nunca se completa: cada generación lo hereda de las mentiras de sus padres, los peores se rinden y las abrazan, los mejores se resisten y las combaten.

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6 junio, 2024 · 8:09

Queremos que la tercera la firme Begoña

El final del sanchismo está resultando tan divertido como preveíamos y solo un idiota o un sanchista desearía que todo acabara cuanto antes. No será así y eso que ganamos los españoles, que según Madariaga siempre nos hemos tomado la política como espectadores mientras que los ingleses la conciben como protagonistas. Ya que ese es nuestro sino nacional, acomodémonos en el patio de butacas y disfrutemos del esperpento.

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5 junio, 2024 · 8:07

Manual de amnesia contra la indignación

Habrá quien se extrañe de que los sondeos estrechen la distancia entre PP y PSOE con todo lo que ha llovido estos meses, de la autoamnistía al colapso parlamentario pasando por el psicodrama epistolar y los negocios digitales (a dedo) de Institución Gómez. Pero Pedro sabe que la primera emoción política de nuestro tiempo y país ya no es la indignación sino la amnesia. La desafección como alternativa pueril al castigo adulto. El personal enciende la tele o trastea en el móvil y si por casualidad o decencia periodística topa con otro escándalo o la enésima cacicada, de inmediato cambia de canal o de aplicación. Tendrá el voto decidido hace mucho o la abstención hincada entre ceja y ceja, pero ya no soporta diez segundos de actualidad nacional en la creencia disolvente de que todos son iguales. Y este, amigos, es el terreno idóneo para el despliegue de la voluntad del autócrata: «Haced como yo: no os metáis en política».

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4 junio, 2024 · 8:01

Guardián blanco entre el centeno

El rey de Europa no quería confiarse. Porque sabe desde antiguo que el exceso de intimidad con la leyenda pierde a los héroes. Por eso luchó hasta el final contra su condición de favorito. Por eso cuando advertía contra el riesgo escondido entre el centeno alemán, en realidad se estaba asustando a sí mismo. Porque ha desarrollado tal dependencia de la épica que se siente incómodo en la facilidad. Este Madrid de época se ha enamorado de su propia estatua heroica y necesita el placebo de la dificultad. Sólo cuando sintió el zumbido de las avispas alemanas envolviéndolo como un enjambre durante toda la primera parte, se metió en el partido.

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2 junio, 2024 · 21:57