
Nadie discutirá a estas alturas que el auge del populismo trae causa del desarrollo de internet, ese invento del futuro que nos está devolviendo a la tribu. En el mundo analógico la excentricidad tenía menos opciones de promocionar a centricidad. Pero qué le vamos a hacer si la gente se siente sola y se desahoga en las redes con una gata gorda sobre el regazo y sueña con abrazarse al bruñido chasis de un robot y delega cada vez más aptitudes mentales en la máquina maravillosa que porta en el bolsillo.













