
El ciudadano sale de su portal en el madrileño barrio de Argüelles con el cabreo bajo la gorra y la rojigualda sobre los hombros, y comienza a ascender la cuesta de San Vicente hacia la plaza de España. Allí ha convocado el PP una manifestación para antisanchistas de todos los partidos, y nuestro ciudadano está decidido a desafiar el calor, el polen y el atávico recelo de la derecha a la disputa de la calle con la izquierda. Como ese hombre habrá otros 100.000 según los organizadores y 50.000 según el delegado imputado del Gobierno, así que dejémoslo en 75.000. No está mal para un domingo de junio y está mal para un país secuestrado por la mafia si tomamos al pie de la letra a la oposición. En resumen, la mani constituye un éxito orgánico para Feijóo al tiempo que blinda la impavidez de Pedro.













