Estambul o la negación de la identidad a manos de la historia

No fatigaré por piedad el número infinito de las diferencias que separan Estambul de Torre Pacheco. Bastará decir una sola: Estambul desafía como ninguna otra ciudad el apetito de homogeneidad que viene de serie con el animal humano. En la noche de los tiempos fuimos cableados para sobrevivir agrupándonos en tribus idénticas, definiendo el perímetro instintivo de lo propio y el comienzo amenazante de lo ajeno. Los disturbios raciales o culturales son el eco de ese recelo prehistórico que los reformadores morales de la especie impugnan cada tanto, con poco éxito. Y sin embargo hay lugares tan cargados de historia -es decir, de mezcla- que se burlan perezosamente de cualquier añoranza de pureza. Y por tanto, de la posibilidad misma de la xenofobia. Y en consecuencia, de todo proyecto nacionalista. Que equivale a arar en el Bósforo.

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21 julio, 2025 · 8:56

En los días azules, cuando fuimos acampados

Cuando muere junio los niños vuelven a casa como pequeños bárbaros triunfantes, con la cabellera de otro curso en la mano y una pradera de tres meses de ocio por delante. Su energía está intacta, lista para derramarse ajena a los mapas cárdenos del hombre del tiempo. Es una energía que no se crea ni se destruye sino que se transforma en impaciente expectativa de playa o de montaña o de pueblo de los abuelos.

El colegio prescribe actividades -cuadernos de ortografía, problemas de matemáticas, deberes de inglés- para recordarle a cada césar bajito que sigue siendo mortal, es decir, alumno del sistema obligatorio de enseñanza. Pero esas tareas no acallarán la llamada de la naturaleza, la vocación silvestre de unas buenas vacaciones infantiles. Ser niño en agosto es la primera encarnación de la felicidad humana. En no pocos casos la intensidad de esa vivencia brillará de tal modo en la memoria que oscurecerá sin remedio la comparación con el resto adulto de nuestra biografía.

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21 julio, 2025 · 8:53

Boca a boca al capitán Pedro Schettino

En enero de 2012 el crucero Costa Concordia naufragó frente a la isla de Giglio, en la Toscana, por navegar demasiado cerca de las rocas. Murieron 32 turistas, pero la prioridad de su capitán, Francesco Schettino, se ciñó en todo momento a procurarse los medios para su salvación personal al precio de abandonar a su suerte al pasaje. El Tribunal Supremo de Italia terminó condenándolo a 16 años de prisión. El barco fue desguazado cinco años después del impacto.

El PSOE es un búnker flotante que va a la deriva. Se marcha lentamente a pique por el boquete que la cercanía a la corrupción de sus oficiales ha abierto en el casco. Pero el capitán pirata se aferra al palo mayor como en los tebeos de Astérix. El hundimiento ya es físicamente inevitable, pero la tripulación no saltará a los botes salvavidas mientras pueda seguir saqueando la nave del Estado. Ahora bien, esa tripulación no es exclusivamente socialista. Tras asistir al pleno monográfico sobre corrupción de este miércoles cabe preguntarse para qué sus socios de singladura borracha forzaron la comparecencia del capitán Pedro Schettino cuando solo planeaban animarlo. Hacerle el boca a boca.

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10 julio, 2025 · 7:40

Paréntesis o péndulo: Feijóo o Sánchez

Que el sanchismo sea un paréntesis en la historia de España. Esto ha prometido Alberto Núñez Feijóo, y si es capaz de cumplirlo no haría falta prometer nada más. El discurso del 6 de julio de 2025 será el rasero por el que habremos de medirlo cuando alcance La Moncloa. Es un listón elevado, porque fue un buen discurso. Sus frases provenían de un lugar más fiable que la ideología: del temperamento reconocible de un paisano de Os Peares, mínima aldea que resumen un río caudaloso y un ferrocarril reciclado en museo. No es ciertamente un sitio al que uno va sino más bien del que uno se va. Él se fue pronto de allí camino del internado, y más tarde de la facultad. Luego marchó a Madrid a trabajar en los gobiernos de Aznar, y después volvió para gobernar la Xunta. Pero tampoco la Xunta era su destino final. Se mudó a Madrid para liderar el PP, pero Madrid ha tardado tres años en mudarse a Feijóo, si entendemos Madrid como el rompeolas del poeta: el punto donde se abren y se cierran los paréntesis de la historia. El emigrante conquistó finalmente su trabajosa condición de candidato de todas las Españas el pasado domingo.

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8 julio, 2025 · 8:37

El extraviado corazón en llamas de Violetta Valéry

No entendí que el público del Real aplaudiese el martes con tanto entusiasmo al barítono que había encarnado el papel de Giorgio Germont en la emocionante representación de La Traviata que acabábamos de presenciar. No es que no se lo merecieran su técnica vocal o su talento interpretativo: es que no se lo merece su personaje. No podemos perdonar a Giorgio, el estricto padre de Alfredo, ni siquiera cuando en el último acto se derrumba y pide perdón a Violetta por haberla forzado a romper con su hijo.

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7 julio, 2025 · 12:30

El arquitecto del régimen accede a Villa Candado

Usted no se acordará, porque ocurrió siendo España una democracia constitucional donde el adjetivo aseguraba la salud del sustantivo, pero Santos Cerdán fue el hombre que voló el puente entre el PSOE y Cs. O mejor dicho, entre los últimos pudores de la tradición socialdemócrata y el sanchismo desorejado. Aquel puente socioliberal de 180 escaños solo existía en la fértil imaginación de unas pocas almas bellas que hacían olímpica abstracción del único factor determinante en política: el factor humano. A veces demasiado humano. La cruda realidad no huele a paper académico sino al sudor de cuatro machirulos metidos en un Peugeot.

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1 julio, 2025 · 8:14

Francisco de Quevedo tiene una carta para el presidente

El 30 de agosto de 1633, retirado a la paz de Villanueva de los Infantes, más exasperado por el desengaño de las intrigas de la corte que por el calor fundente de La Mancha, Francisco de Quevedo concluye un manuscrito que ha permanecido inédito durante cuatro siglos. Los profesores Antonio Azaustre y José Manuel Rico lo han exhumado del archivo de un oficial francés, han probado su autoría y acaban de publicarlo con lujoso aparato crítico y su título original: Desconsuelos de los dichosos.

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29 junio, 2025 · 17:39

El Congreso ya no sirve ni para insultarse

El Parlamento español ya es una cancha estrictamente impracticable, un potrero suburbial, un comedero de patos en día de lluvia. Hace años que no sirve para ensayar el arte de la oratoria; después dejó de servir para aprobar leyes o presentar presupuestos; lo dramático es que últimamente no sirve ni para insultarse con claridad, porque los abucheos tapan los insultos y los palmoteos contra la mesa compiten con los aplausos de rabia o de desesperación según se pertenezca a la oposición o al Gobierno. La única forma de entender algo es que de pronto los diputados acierten a disolver su individualidad -tampoco es que les cueste demasiado- en una sola masa sonora que grita «¡Dimisión!» o «¡Cómplice!», mensajes que llegan al fin con nitidez hasta nuestra libreta.

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27 junio, 2025 · 11:20