
La expresión «tolerancia cero» referida a la corrupción ha envejecido fatal a estas alturas de tardosanchismo. Contra toda la evidencia aportada por el nuevo informe de la UCO, esas fueron los dos primeras palabras que salieron de la boca de Pedro cuando Feijóo le preguntó si para sacar algo adelante en España hay que reservarle primero a Don PSOE una mordida del 2%. Vamos a recordar que el presidente del Gobierno pudo serlo porque Koldo le custodió los avales y Ábalos le ganó unas primarias que todavía no sabemos si financiaron los húmedos rendimientos de la sauna familiar. Y vamos a recordar que si se mantuvo como presidente fue porque Santos Cerdán («un gran negociador») le allegó los votos de Bildu y Junts, sin dejar de repartirse sillones estratégicos con el PNV.








