
Que a la luz de Lux haya dicho Madonna que Rosalía es una «auténtica visionaria» induce a confusión. Pretende reivindicarse la autora de Like a prayer tantos años después, pero la aproximación de Rosalía al catolicismo entraña honduras inasequibles a aquella Madonna que descubrió el mediterráneo erótico-festivo de la monja pecadora. Ambas comparten voluntad transgresora, pero en 2025 la verdadera provocación ya no se ejerce con el cuerpo sino con el espíritu. Y esa mística revolución contra la material girl in a material world es la que abandera ahora Rosalía. Española tenía que ser.






