
Nos habían prometido una buena bronca parlamentaria para fijar el patrón cacofónico del nuevo curso. Si se han despellejado hasta en agosto a cuenta de los incendios, fantaseábamos nosotros, malo será que se relajen en septiembre. De hecho los gobernadores civiles del sanchismo que rotulan la televisión del Movimiento juraban que el PP se había entregado a la crispación para competir con Vox. No es que sea una acusación demasiado original, pero sirvió para que nos asomáramos a la sesión de control con alguna vaga esperanza en el espectáculo.






