
Todos hablan de la canción de Sergio Ramos, y no es para menos. Yo mismo la he reproducido fascinado una y otra vez a lo largo de esta semana, y puedo decir que creo haber penetrado en el sutil espíritu que anima su composición. En las líneas venideras, con las luces que permita mi pobre juicio, trataré de desentrañar las claves líricas de esta obra notable, claramente deudora del Siglo de Oro español.






