Paolo Veronese o el triunfo del genio tranquilo

¿Cuándo dejarán de gustarnos los genios torturados? ¿Regresará Occidente a la mayoría de edad que perdió victimizándose, enamorándose de sus propias ruinas? ¿Archivaremos de una vez el mito del romanticismo, con sus egos problemáticos y sus psiques atormentadas, para redescubrir el arte espléndido que nace de la serenidad clásica? Ni la lista de novelas más vendidas ni la apuesta programática de TVE permiten abrigar grandes esperanzas, pero no será porque el Museo del Prado no lo esté intentando. De hecho, la muestra de Veronese que acaba de inaugurar puede interpretarse como un ejercicio de subversión cultural; precisamente porque no hubo pintor más disciplinado, exitoso y seguro de sí mismo en el Renacimiento italiano.

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2 comentarios

2 junio, 2025 · 11:50

2 Respuestas a “Paolo Veronese o el triunfo del genio tranquilo

  1. Avatar de Pegados a la pared - verde veronés (Una bisnieta de Rosales) Pegados a la pared - verde veronés (Una bisnieta de Rosales)

    ah, no sé lo del genio tranquilo o cualquier otra ocurrencia que se le pudiera haber ocurrido al publicista. La que si me parece verosímil, y mucho más colocado en medio del lavapiés de Tintoretto, es la de pintor decorativo. Mirando de nuevo mi cuadro favorito del Tintoretto, uno ve , en el lateral izquierdo, tres apóstoles que se achantan y se aprestan al lavado de pies; en el derecho, tres que se cruzan de brazos, se miran mudos y piensan -yo qué sé- ‘¡Este mesías nazareno! ¡Dónde acabará!’. Bueno, pueden pensar en otro cuadro decorativo del Veronese, ‘el sueño de Helena’ (Hay un libro, descatalogado como mandan los cánones, sobre ‘La invención de la cruz’ que Cervantes recomienda como testamento junto a la Jerusalén liberada del Tasso) , adquirido -no sé si prestado a esta exposición- a finales del xix por la National Gallery, que impresionó vivamente a Oscar Wilde o a Evelyn Waugh. De hecho, fue el surtidor de su breve novela favorita, Helena, y quizá también influyó -véanse la caída de las faldas, tan diferentes de los hiperrígidos trajes habsburgo- en Las Hilanderas del Velázquez de la vejez.

    Me hace gracia la periodización de las exposiciones. ¿No debería Tiépolo figurar como discípulo del Veronés, ya en la época de los hermanos Montgorfield que le permitieran ver sus cortesanas tan lejanas? ¿No debería [volver a haber] un museo tipo quay d’orsay que permitiera ver a los Rosales (cuanto menos el ángel y Tobías en pie de igualdad con sus predecesores?

  2. Avatar de el ciervo busca aguas vivas el ciervo busca aguas vivas

    Otrosí, es llamativo el rostro carnoso de Santa Elena (pariente, imagino, de todas esas romanas sesteantes [no es el caso de Elena: cogida por Veronese en un momento/koiré en el que se le va a revelar el objeto de su búsqueda] y ociosas puestas de moda por Alma Tadema).

    Buscando las influencias que pudiera tener en sus coetáneos, el caso obvio es El Greco, con sus múltiples retratos de San Juan Evangelista al pie de la cruz con un manto de ese dichoso verde veronés que ocasionalmente nos parecería plástico, floculento. El Corte Inglés/la caja rural. El taller mecánico de referencia.

    ¿Han leído ya la ‘Helena’ de Waugh o están esperando algún advenimiento?

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