
Me temo que tenemos que hablar de don Santos Cerdán León, estadista español nacido en la localidad navarra de Milagro. Habiendo nacido en Milagro debía llamarse Santos, y milagroso sin duda es el cursus honorum de un hombre que solo degenerando pudo llegar de electricista a secretario de Organización del PSOE. Un inminente informe de la UCO dará minucioso detalle de las destrezas taumatúrgicas de nuestro hombre, capaz de convertir los contratos públicos en audis privados. Pero tiempo habrá para comentar su desconocida faceta de comisionista, y si no lo hacemos nosotros ya se encargará el Supremo.







La cuadrilla del mamporrero con su garañón ejemplar.
Había in diebus illis unas fotos en los libros de geografía elemental de mis hermanos mayores que mostraban el tipo latino nórdico y eslavo. El tipo nórdico era una lechera tipo Natacha algo abobada, aunque bien puede que eso sea el maldito truco de las fotos sin precaución; el tipo eslavo parecía un venerable pastor de cabras del Cáucaso oriental y el tipo latino o mediterráneo sonría sin motivo bajo un sombrero pork pie como el que llevaba Hackman en The French Connection y mostraba una hermosa papada. ¿Por qué no podía ser alguien como María Dolores Pradera? En fin, ahí estaba como una maldición racial, como un Javier Cerdán o un Luis Roldán. Me juré «ni de puta coña». No sé, no sé.