Ciprés o mármol, príncipes o mendigos

Del Papa Inocencio X, el rostro del retrato troppo vero de Velázquez que obsesionaba a Bacon, cuentan que poseía un carácter tan odioso que a su muerte el cadáver permaneció días pudriéndose en el abandono más absoluto porque hasta su sobrina se negaba a pagarle el ataúd. La historia lo recuerda como el protector de Borromini y más tarde de Bernini, que esculpió agradecido sus facciones dulcificadas en un busto que la galería Doria Pamphili expone junto al lienzo velazqueño. De este modo la posteridad aprende la diferencia entre un psiquiatra y un terapeuta, ambos igualmente geniales.

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27 abril, 2025 · 19:03

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