
Dos amigos que habían peregrinado a Jerusalén para la Pascua caminan de vuelta a su pueblo discutiendo acaloradamente. Saliendo de la nada un tercer hombre se les une y les pregunta el motivo de su disputa. Los otros se sorprenden. ¿Eres el único en toda la región que no se ha enterado? Lo de aquel profeta, poderoso en obras y palabras. Muchos decían que era el mesías, pero ya han pasado tres días desde que lo crucificaron.






