
Era la metáfora perfecta, casi obvia, para explorar la representación de un tiempo y un espacio. ¡La escalera interior de un bloque de pisos! El no-lugar por donde suben y bajan los trabajos y los días, las pasiones inútiles de las vidas vulgares. Pero el caso es que solo se le ocurrió a Antonio Buero Vallejo. España como una escalera a lo largo de tres décadas: de 1919 a 1949. El antes y el después de una guerra civil, el durante interminable en el que se consumen sus inquilinos-ciudadanos.






