
Una definición clásica de locura establece la premisa de la repetición esperanzada: loco es aquel que repite la misma acción y espera resultados diferentes. Imaginemos a un trastornado pulsando obsesivamente el mismo botón, esperando que suceda algo que no sucede, mientras se repite a sí mismo: «Esta vez va a funcionar. Esta vez tiene que funcionar».






