
Sales de Sevilla con las manos acalambradas de tanto aplaudir, la espalda contracturada de tanto doblarla y los ojos doloridos de tanto fijarlos en el secretario general y en su sufrida esposa. Pero a pesar de todo estás feliz, porque desde que Pedro venció al centralismo y devolvió la voz a la militancia te sientes más útil que nunca. Te han prometido que vas a ganar las elecciones autonómicas y municipales, que vas a recuperar el poder que perdiste en mayo del año pasado y te han explicado que el medio para lograrlo es la ceguera, el silencio y la hostilidad. Pedro será un zorro, pero a ti se te ha asignado la condición de erizo. Toda verdadera democracia interna reparte equitativamente las funciones: de cada cual según su capacidad. Ahora volverás a tu trinchera y cumplirás con lo que se espera de ti: frente a la conspiración de la ultraderecha, el golpismo judicial y la máquina del fango solo tienes que ovillarte y enseñar las púas.








