
La locura de Pedro Sánchez se ha convertido en un tópico. Ayuso acaba de sentenciar que ha enloquecido definitivamente, y ningún psicólogo riguroso que siguiera ayer su balance anual osaría descartarlo. Durante esa comparecencia la voz de Sánchez -desligada de su mirada vacía y emancipada de sus músculos faciales- insistió en que la UCO ha exculpado al fiscal general, cuando todos comprendemos que un presunto delincuente al que pillan borrando pruebas lo tiene bastante más crudo que antes de borrarlas.






