El niño bastardo que inventó el sonido de la Navidad

Lo llamaron el año oscuro porque en la primavera anterior la erupción del monte Tambora, en Indonesia, había escupido al cielo millones de toneladas de cenizas volcánicas y dióxido de azufre. Las temperaturas bajaron varios grados, el verano jamás se presentó, las cosechas se helaron y cientos de miles de europeos murieron de inanición o comidos por el tifus. En Austria la cosa fue aún peor: el país no levantaba cabeza tras el galope apocalíptico de las guerras napoleónicas y se encontraba sumido en una depresión sin horizonte. Así que en aquel 1816 se daban las condiciones perfectas para que un austríaco precisamente reinventara la Navidad, aunque su autor moriría sin sospechar el alcance de su obra.

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1 comentario

23 diciembre, 2024 · 9:03

Una respuesta a “El niño bastardo que inventó el sonido de la Navidad

  1. Avatar de 'Y nadie perora y nadie lo intenta' 'Y nadie perora y nadie lo intenta'

    Me parecían consonantes los pañales -spargano- del pesebre de San Lucas y los que figuran en los septuaginta en el rap con que Yahvé (Job, 38; 9) acaba con las lamentaciones de su siervo. Ecos. Sólo este año, en el sábado de Gloria, encontré otra nueva referencia (Juan) a los paños que encontraron en la tumba los/las primeras en llegar: lienzos por el suelo y el sudario, envuelto y recogido en otro lugar. Quod erat demonstrandum. La omega que cierra el alfabeto. A dormir, pastorcillos

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