
Opina el oficialismo que la exigencia de responsabilidades políticas solo cobra sentido cuando perjudica a la derecha: si la riada de la indignación popular se desvía del cauce establecido por la confederación progresista entonces hay que lanzar la alerta de la antipolítica. Pero cuando las plazas del país se anegaron de pancartas contra la casta, la confederación del progreso sincronizado no lo llamó antipolítica sino toma de conciencia, crisis de representación, momento democrático. Una manifestación solo es pueblo cuando se dirige contra el partido adecuado; si se equivoca de adversario hablaremos de crispación, nostalgia extremista, cayetanos provocando.






