
Los últimos partes de guerra desde el búnker de Moncloa insisten en la voluntad de resistencia de su inquilino atrincherado. La semana pasada prometió un régimen que aún dure mil días, y esta promesa es la única que formula con intención de cumplimiento. Si Pedro promete solucionar el caos ferroviario, la falta de médicos de atención primaria, la equidad presupuestaria, la precariedad laboral o el acceso de los jóvenes a la vivienda, todos comprendemos que está difundiendo bulos, porque la onomatopeya propia del espécimen sanchista es la patraña: los perros ladran, los elefantes barritan, las gallinas cacarean, las hienas himplan, Pedro miente. La única verdad que puede salir de la boca presidencial es un solemne o desesperado propósito de perpetuación.






