
Una mañana de 2022, tras un sueño plácido, la catedrática Laura Díez se despertó sobre su cama convertida en vocal del TC. Su metamorfosis la había decidido Pedro Sánchez, para quien llevaba trabajando ya cuatro años, así que en rigor no existió tal metamorfosis: más bien se le ordenaba seguir poniendo su docilidad de insecto al servicio del mismo entomólogo en jefe desde una colmena diferente. ¿Diferente?







Purito Juvenal. Luego vendrán los indocumentados a preguntarle por la ‘pertinencia’ de sus estudios.
Esto es una cita de lo que a Francisco Rico le encantaba llamar ‘centón’, y que rápidamente revisado en el ciberespacio parece continuar siéndolo sin avisar a nadie -ni a ti, Laura- de que el contexto de la cita no es tan grandioso como pudiera parecer, sino una desdeñosa referencia a las Lauras/los Ceballos que siempre ha habido que no ofrecen resistencia a las ofertas de la vida. En otra vida, Laura, probablemente leas hasta la extenuación las sátiras de Juvenal.